Hay premios que funcionan como un espejo ya que reflejan lo que una comunidad ya está haciendo bien y, al mismo tiempo, amplifican la responsabilidad de hacerlo mejor, y es que el reconocimiento Capital Verde Europea 2026 a Guimarães (Portugal) pertenece a esa categoría.

No es solamente un titular para la foto institucional, sino que es una señal de que la transición sostenible puede aterrizar en lo cotidiano sin romper la vida de barrio ni la identidad de un lugar.
Guimarães (Portugal) es una ciudad con historia, cosa que acredita su centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad. Con un tamaño medio y algo más de 156.000 habitantes, su caso la convierte en un ejemplo especialmente útil, pues no hablamos de una megaciudad con presupuestos infinitos, sino de una urbe europea real, con retos comunes y margen para innovar desde lo local.
1. ¿Qué es el galardón Capital Verde Europea y por qué importa?
El European Green Capital Award es un reconocimiento impulsado por la Comisión Europea para destacar a las ciudades europeas que muestran un desempeño ambiental sobresaliente y, sobre todo, una estrategia creíble para seguir mejorando.
El galardón de Capital Verde Europea no se premia una foto fija, sino un camino
La evaluación se basa en 7 indicadores ambientales que funcionan como una radiografía bastante completa del metabolismo urbano: calidad del aire, agua, biodiversidad/zonas verdes/uso sostenible del suelo, residuos y economía circular, ruido, mitigación del cambio climático y adaptación al cambio climático.
Además del reconocimiento, el premio incluye un modesto impulso económico para apoyar acciones e iniciativas durante el año del título, que permite acelerar proyectos, mejorar la comunicación pública o reforzar programas que ya estaban en marcha.
En un contexto europeo donde la transición sostenible exige resultados medibles y aceptados socialmente, el valor del galardón es triple:
- Visibilidad y legitimidad para políticas ambientales (especialmente las que requieren cambios de hábitos).
- Efecto red: aprender de prácticas replicables y compartir metodologías.
- Estímulo de ambición: empuja a mantener el listón alto incluso cuando cambian los ciclos políticos.
2. ¿Por qué Guimarães ha sido reconocida?
La esencia del galardón es reconocer la diferencia entre planes bonitos y transformaciones reales, y en este sentido, Guimarães ha hecho de la sostenibilidad parte de su cultura, con apoyos y participación que abarcan ciudadanía, academia y sector privado, y con una forma de conectar creatividad con ciencia y datos.
Esa combinación de cultura cívica, evidencias y alianzas, se traduce en políticas muy concretas, que vamos a repasar por áreas.
2.1 Educación ambiental para que la transición no sea solamente técnica
Una transición sin ciudadanía es frágil, ya que puede deshacerse ante la primera crisis o el primer cambio de gobierno.
En el caso de Guimarães, la educación ambiental aparece como columna vertebral. El programa municipal PEGADAS, activo desde 2015, se presenta como una herramienta para elevar conciencia y capacitar a la comunidad en prácticas sostenibles.
Esto es más importante de lo que parece. Muchas ciudades invierten en infraestructura verde o en movilidad sostenible, pero fallan en la comprensión social del porqué, el cómo y el para qué.
Cuando la sostenibilidad se vuelve parte del relato local, las medidas difíciles (restricciones, cambios tarifarios, nuevas normas) encuentran un terreno más favorable.
2.2 Economía circular: pagar por generar residuos y hacerlo con pedagogía
Uno de los puntos fuertes de Guimarães es su enfoque en economía circular. La ciudad ha impulsado un sistema PAYT (Pay-As-You-Throw) basado en el pago en función de lo que se desecha, siendo iniciativa pionera en Portugal dentro de su estrategia de circularidad. Y lo hace incluyendo como ingredientes claves la comunicación y la participación, no solo normativa.
También se menciona su alineación con redes europeas vinculadas a la reducción de residuos y el impulso de modelos circulares. Más allá del nombre de las redes, lo interesante es el enfoque de hacer visible el coste real de lo que tiramos y, a la vez, ofrecer alternativas (reutilización, separación efectiva y consumo responsable).
En términos urbanos, esto tiene impactos encadenados: menos vertido, menos emisiones asociadas al tratamiento, más eficiencia municipal y, a menudo, más empleo local en reparación, mantenimiento o logística inversa.

2.3 Gestión del agua: datos, mantenimiento y circularidad hídrica
En el sur de Europa, la resiliencia hídrica es un tema del es presente. Guimarães ha mostrado resultados medibles con una reducción de pérdidas de agua del 16% entre 2017 y 2024, fruto de un enfoque integrado que combina tecnología, gestión y alianzas.
Entre las medidas destacadas aparecen:
- Monitorización total de zonas de suministro (195 áreas), para detectar desviaciones y actuar rápido.
- Equipos de detección activa de fugas (incluidas las no visibles).
- Gestión de presión con válvulas reductoras para alargar la vida de la infraestructura.
- Reutilización de agua: un piloto reaprovecha el agua descargada de piscinas municipales para limpieza viaria, con una cifra orientativa de 30.000 litros/día.
- Fuentes públicas: acceso equitativo a agua potable y reducción de botellas de plástico.
La lectura ecointeligente aquí es que la sostenibilidad urbana no siempre es construir algo nuevo. A veces es cuidar lo que ya existe (redes, tuberías, mantenimiento), medir mejor y cerrar ciclos.
2.4 Clima: descarbonizar edificios y, al mismo tiempo, prepararse para el calor extremo
Las ciudades europeas están descubriendo que el desafío climático tiene 2 caras inseparables: mitigación (reducir emisiones) y adaptación (proteger la vida ante impactos como olas de calor o inundaciones repentinas).
En mitigación, Guimarães pone el foco en un sector subestimado como es de la climatización, incluyendo en su estrategia bombas de calor electrificadas y comunidades energéticas alimentadas por renovables.
Además, la ciudad declara que aprovecha recursos como hidroelectricidad, biomasa procedente de residuos verdes públicos y fotovoltaica, y que desde 2013 exige que los edificios públicos sean net-zero, con ejemplos posteriores de edificios autosostenibles.
En adaptación al calor, el enfoque es especialmente interesante por tratarse de una ciudad histórica, apostando por soluciones basadas en la naturaleza sin sacrificar patrimonio.
La llamada Green Radial Strategy conecta infraestructura verde y azul mediante corredores y cinturones que restauran hábitats ribereños, desarrollan bosques urbanos y crean espacios refugios climáticos, incorporando también elementos como praderas alimentadas por lluvia o zonas de retención que ayudan frente a inundaciones y estrés térmico.
A esto se suma el papel del Landscape Laboratory, un centro que recopila datos (temperatura, cobertura verde, conectividad de biodiversidad) para orientar decisiones y evaluar resultados. Este detalle es lo que diferencia una ciudad con parques de una ciudad que usa la naturaleza como infraestructura pública.
2.5 Biodiversidad como principio de planificación
En muchas ciudades, la biodiversidad se relega a una esquina del plan, como un capítulo amable, pocas líneas, muchas fotos.
En Guimarães, la narrativa es otra: la biodiversidad se plantea como principio organizador del desarrollo urbano, conectada a resiliencia climática, salud pública y economía circular.
Se mencionan iniciativas como brigadas verdes, planes de acción y áreas demostrativas para explicar soluciones basadas en la naturaleza a la ciudadanía.
La idea de demostrar es crucial, pues no basta con ejecutar, sino que hacer comprensible para que se multiplique y se cuide.
2.6 Movilidad sostenible y clima neutral: del plan a la inversión
La movilidad es un termómetro de coherencia urbana, pues si una ciudad presume de verde, pero depende del coche para casi todo, algo no encaja.
En 2026, Guimarães está reforzando su hoja de ruta con apoyo técnico para actualizar su Plan de Movilidad Urbana Sostenible (SUMP) y preparar estudios de viabilidad para un sistema BRT (Bus Rapid Transit), con el objetivo de descarbonizar movilidad, mejorar aire y accesibilidad.
3. Guimarães y los retos globales de sostenibilidad urbana
Si ampliamos la zona visible, el caso conecta con los grandes desafíos urbanos del siglo XXI:
- Olas de calor más intensas: las ciudades deben enfriar sin disparar emisiones por aire acondicionado.
- Estrés hídrico: cada litro perdido en fugas es energía y dinero desperdiciados, además de vulnerabilidad.
- Emisiones de edificios: calefacción y refrigeración son piezas críticas del rompecabezas climático.
- Pérdida de biodiversidad: no es un lujo; afecta a salud, resiliencia, calidad del aire y bienestar.
- Justicia social: la transición debe mejorar accesibilidad, confort térmico y servicios, especialmente para población vulnerable.
En ese marco, el premio a Guimarães recuerda algo esencial y es que la sostenibilidad urbana no es un conjunto de proyectos verdes aislados. Es gobernanza, continuidad, medición, educación, y una apuesta por convertir la ciudad en un sistema que cuida recursos y personas al mismo tiempo.
4. Conclusión: la capitalidad verde como punto de partida
El veredicto del galardón lo expresó con claridad: se reconocen resultados, pero también una capacidad de seguir aprendiendo, mejorando y avanzando, siendo ésta la clave para que el premio no sea un año de eventos, sino un salto de escala.
Guimarães entra en 2026 con una ventaja estratégica: ha tejido una narrativa donde patrimonio e innovación no compiten; se apoyan. Y, sobre todo, ha entendido que la transición ecológica no se decreta, sino que se cultiva.
Antes de terminar, nos gustaría recordar que, desde que se estableciera el premio, ya han sido 17 las ciudades europeas las que han logrado este galardón: Estocolmo (2010), Hamburgo (2011), Vitoria-Gasteiz (2012), Nantes (2013), Copenhague (2014), Bristol (2015), Liubliana (2016), Essen (2017), Nijmegen (2018), Oslo (2019), Lisboa (2020), Lahti (2021), Grenoble (2022), Tallin (2023), Valencia (2024), Vilna (2025) y Guimarães (2026).
