Un futuro responsable debe ser digital y sostenible

Aunque la reciente crisis COVID-19 ha afectado profundamente a todos los sectores de la sociedad, también ha resultado ser una prueba relevante de que la sostenibilidad no es viable sin la tecnología y la digitalización.

Un futuro responsable pasa por ser digital y sostenible

Un ejemplo de esta afirmación es la implantación del teletrabajo desde el comienzo de la pandemia, que ha derivado en un nuevo modelo de referencia denominado puesto de trabajo inteligente o smart workplace.

Este nuevo modelo ha demostrado cómo el conocimiento de la fuerza laboral en remoto resulta no solo más eficiente sino más sostenible, al evitar desplazar a ingentes cantidades de personas cada día a su centro de trabajo.

Así, si tenemos en cuenta que gran parte de la contaminación proviene de los medios de transporte, observamos cómo construir un futuro más sostenible pasará irremediablemente por incrementar la tasa de digitalización de nuestra sociedad.

Esto es solo un ejemplo de aprendizaje positivo, ahora que iniciamos una nueva etapa, la de la recuperación, que conjuga el binomio digitalización y sostenibilidad como clave para superar algunos de los importantes retos ambientales a los que nos vamos a enfrentar.

Cualquier estrategia que se formule en la actualidad debe partir del reconocimiento de la creciente importancia de la transición hacia una economía más digital, sostenible y baja en emisiones.

Ya sea en una empresa privada o en una entidad pública, esta nueva estrategia responsable, digital y sostenible es algo que se va a demandar de manera generalizada por los grupos de interés y la sociedad en general.

Esperamos que esta petición se haga especialmente en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), donde para lograr limitar el aumento de la temperatura media de la Tierra 1,5º va a ser necesario que todos los países presenten objetivos ambiciosos de reducción de emisiones ya para 2030.

Lo cierto es que para que esta meta sea una realidad es necesario que nuestro tejido productivo se oriente hacia un modelo sostenible, en el que la digitalización es una piedra angular para contribuir a descarbonizar la economía, demostrándose en estudios recientes que tiene el potencial de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera entre un 15 y un 35% en los próximos 10 años.

Un punto importante para que la digitalización sea realmente una palanca que acelere la transición verde es que la conectividad y las redes que la sustentan sean bajas en emisiones.

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Gracias a las nuevas capacidades de conectividad y computación disponibles con Tecnologías Habilitadoras Digitales (THD), como son 5G y la computación en la nube, se están creando modelos de fábrica inteligente y conectada que aumente la flexibilidad de sus instalaciones industriales para fabricar de manera más adaptada en cada caso a las necesidades de los clientes.

También se están optimizando procesos que asegure la trazabilidad de la producción a través de blockchain o la incorporación de IoT junto con analítica de negocio que permite tomar decisiones que reducen los costes de mantenimiento y el tiempo de paradas, optimizando la producción y generando oportunidades infinitas.

Todos estos objetos y equipos conectados generan información en tiempo real, y su análisis permite ahorrar en materias primas, transporte, reducir mermas o incluso alargar la vida útil de los equipos, fomentando la economía circular, lo que permite elevar la productividad, que en el caso de las pymes puede ser de entre un 15% y un 25%.

A esto hay que sumar que la migración de las aplicaciones y de la información a los centros de datos en la nube también reduce el consumo energético y las emisiones de CO2 asociadas.

Por otra parte, el vehículo eléctrico y conectado ya está aportando nuevas opciones de movilidad más sostenibles, mejorando aspectos como la optimización de rutas de recogida y entrega de personas o mercancías, la reducción del consumo energético, con la consecuente reducción del impacto ambiental.

Otra de las grandes tendencias es el aumento de población y la concentración de la misma en grandes ciudades.

En 2050 se estima que la población mundial superará los 9.000 millones de personas, y para alimentar a toda esa población necesitaremos un 35% más de tierra disponible, lo que supondría tener que deforestar gran parte de nuestros bosques y selvas tropicales.

Para evitar este ecocidio, se está trabajando en alternativas como las granjas urbanas verticales que, además de ahorrar terreno de cultivo, permiten reducir el consumo de agua hasta en un 90% y evitar el uso de pesticidas.

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Pero estas alternativas solo serán viables mediante las tecnologías habilitadoras digitales que permitan controlar aspectos como el riego, la temperatura o la humedad ambiental, y en las que, de nuevo, los operarios puedan supervisar en remoto, reduciendo al mínimo los desplazamientos.

Como podemos ver, la digitalización nos permite trazar nuevos caminos que nos permiten ser más sostenibles, lo que requerirá preparar a nuestra sociedad para superar los retos de los próximos años de forma que nadie se quede atrás en esta transición y podamos garantizar un presente y futuro responsable que una digitalización y un estilo de vida sostenible.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

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