¿En qué consiste la emergencia climática?

Aunque no existe, por el momento, consenso internacional sobre qué es la emergencia climática, lo cierto es que podemos intuir que estamos hablando de una cuenta atrás en la que cada minuto que perdemos puede ser irrecuperable en la lucha contra el cambio climático.

Incendios devastadores en Siberia, verano 2019

Esto imprime un carácter de urgencia que busca acelerar determinados cambios que son necesarios para conseguir los objetivos marcados en relación al calentamientos global y el cambio en el clima que ya estamos sufriendo.

¿Cuáles son estos objetivos? Pues aunque pueden ser fruto de discusión podemos concluir que un buen paso sería trabajar en los estipulados en el Acuerdo de París, un compromiso internacional tan aplaudido como olvidado en ocasiones.

Podemos decir que la declaración de estado de emergencia climática es una medida adoptada por diversas entidades, ciudades y universidades como respuesta al cambio climático, y que ha sido activistas medioambientales y colectivos como Extinction Rebellion, Ecologistas en Acción, Juventud por el clima, SEO Birdlife, WWF España, Unión Sindical Obrera o Greenpeace.

Este catalizador puede servir para desencadenar un movimiento que despierte conciencias en diferentes sectores de la sociedad, desde estamentos relacionados con la ciencia como con la política y la sociedad.

Las repercusiones del cambio climático ya son visibles en el Ártico

Y es que las palabras importan, y ejemplo de ellos es el diario The Guardian que desde mayo de este año ha dejado de usar el término de cambio climático y para emplear el de emergencia o crisis climática. Lo mismo paso en su día cuando se dejó de hablar de calentamiento global a favor del concepto de cambio climático.

Si tenemos que ponerle fecha a este movimiento podríamos hablar del verano de 2018 cuando comenzó a emerger la figura ejemplar e inspiradora de Greta Thunberg.

¿No la conoces? ¡Pues no sabes lo que te estás perdiendo! Disfruta de este vídeo TED:

 

Lo que hasta hace poco era apatía y negación de la realidad está cristalizando en iniciativas como la Alianza por la Emergencia Climática (AEC) que organiza campañas con una incipiente coordinación con la intención de pasar de las palabras a planes que fructifiquen en frenar las consecuencias derivadas del cambio climático.

Hasta este momento, más de 900 jurisdicciones a lo largo del globo con autoridad sobre más de 200 millones de ciudadanos habían declarado el estado de emergencia climática.

Después del punto de inflexión que se produjo con la declaración de Greta Thunberg ante el Parlamento británico, sumada a protestas estudiantes como Juventud por el Clima y las manifestaciones de Extinction Rebellion en abril de 2019, la primer ministro de Escocia Nicola Sturgeon declaró el estado de emergencia climática, y poco después lo hizo el Parlamento del Reino Unido, al que siguió el de la República de Irlanda.

Esto ha avivado el debate en países como Portugal, Polonia, India, República Checa o España

Recientemente Cataluña aprobaba, por primera vez en España, una declaración de emergencia climática, siguiendo el camino de gobiernos regionales, como el antes mencionado de Escocia o el de Gales, que también han realizado declaraciones similares. También es de destacar la moción aprobada en este sentido por la Universitat Politècnica de Catalunya.

Campo de generadores eólicos en Albacete (España)

Entre las acciones planeadas por las administraciones implicadas se encuentran la prohibición de venta de coches diésel o gasolina a partir de 2030, el impulso de las energías renovables, la expansión de las redes de recarga de vehículos eléctricos, la prohibición de calderas de petróleo y gas, la prohibición de objetos de plástico de un solo uso o la repoblación con árboles.

Pero también a título individual podemos unirnos a este movimiento, por ejemplo, racionalizando nuestros desplazamientos evitando el avión, trasladando el dinero a bancos que no inviertan en la industria de las energías fósiles, apostando por las energías renovables, o practicando el consumo responsable.

Como es habitual, también surgen voces discrepantes que advierten del tono totalitario que en ocasiones se emplea en las campañas que se están orquestando y que señalan que se podrían dar un escenario de recorte de derechos y libertades para la ciudadanía. Es bueno tener esto en cuenta estas apreciaciones para evitar este tipo de deriva.

Y tu, ¿te unes al movimiento antes de que lo tengamos que lamentar?

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar menú