5 tendencias sostenibles para 2021

No podemos negar que venimos de un año 2020 que ha sido diferente a cualquier otro y, por definirlo de alguna manera, vamos a decir que ha sido desconcertante.

Bienvenidas las tendencias en sostenibilidad para 2021

Inmersos en una pandemia sin precedentes que nos ha llevado a una profunda recesión económica mundial, son muchos los impactos que estamos viviendo a los que, desgraciadamente, se van a sumar los derivados de la crisis climática que nos está empezando a asolar.

Pero lo importante es que, de todo esto que estamos viviendo, podemos extraer lecciones y experiencias ecointeligentes a desarrollar que nos pueden ayudar a encarar los retos que nos depara el futuro.

Entre muchas de las cuestiones relativas a la sostenibilidad que destacan, hemos elegido estas 5 tendencias para este inicio de 2021 que va a estar repleto de retos y de esperanza:

1. Disrupción en el transporte

El transporte de mercancías y de personas está viviendo cambios disruptivos.

De mano del desarrollo de la logística, debido a los distintos grados de confinamiento que estamos viviendo, se están acelerando las estrategias de electrificación de flotas, desde motocicletas pasando por furgonetas de reparto hasta grandes plataformas de vehículos pesados.

Tampoco podemos olvidarnos que se están planteando soluciones de movilidad sostenible en ámbitos poco habituales como son el aéreo y marítimo, en el que se está avanzado en la incorporación de biocombustibles y del hidrógeno vía pila de combustible.

También las opciones de transporte de personas están girando hacia modelos de negocio orientados al servicio más que la propiedad del bien, ya que cada vez tiene menos sentido tener parado un vehículo privado en nuestro garaje generando costes y acelerando su depreciación.

2. Reducción en las emisiones contaminantes

El avance de la pandemia y las consecuentes órdenes de confinamiento domiciliario tuvieron en los primeros meses del pasado año un impacto inicial positivo y significativo en la disminución de la contaminación del aire.

En casi todos los países donde se están produciendo estos confinamientos de la población, la caída resultante en el tráfico local y regional, junto con la menor actividad industrial y comercial, ha conducido a una circunstancial caída de las emisiones contaminantes, especialmente las relativas a gases de efecto invernadero (GEI).

Emisiones de NO2 en Wuhan

También es de reseñar la reducción de emisiones ligadas al sector aéreo, que ha visto reducido notablemente su actividad y no la ha recuperado con respecto a los niveles previos a la pandemia.

Aunque estas reducciones de emisiones son obviamente consecuencias involuntarias a corto plazo de la pandemia, demuestran claramente que las actividades humanas están alterando el equilibrio del Planeta.

También nos muestran el camino para racionalizar nuestras actividades y ralentizar así las consecuencias del cambio climático.

3. Cuidando de la biodiversidad para protegernos de las enfermedades

Si algo nos ha mostrado esta pandemia es que la salud de nuestro Planeta y la salud de los humanos están indisolublemente unidas.

La destrucción de la biodiversidad por nuestra parte fomenta la aparición de escenarios y condiciones para que proliferen enfermedades emergentes como ha sido el cado del COVID-19.

Investigaciones recientes nos indican que los brotes de enfermedades infecciosas transmitidas por animales, como son el caso del Ébola, el SARS, la gripe aviar y el COVID-19, están aumentando.

A pesar de las evidencias, continuamos desarrollando prácticas destructivas, como pueden ser la deforestación y la expansión agrícola.

Muestra de esto es que hemos perdido el 60% de toda la vida silvestre en los últimos 50 años, mientras que el número de nuevas enfermedades infecciosas se ha cuadriplicado en los últimos 60 años.

4. Avanzando decididamente hacia la transición energética

A pesar de las fuerzas que impiden la tan necesaria transición energética, se detectan pasos decididos hacia un modelo bajo en emisiones de carbono.

Son muchas las centrales eléctricas de carbón que están cerrando y se puede constatar la falta de apoyo creciente de los sistemas económicos y sociales que sustentaban la implantación de las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles.

Como complemento al nuevo sistema energético renovable aparece otro jugador, el hidrógeno verde, que puede proporcionar soluciones viables donde se cuestionaba a las renovables convencionales (hidroeléctrica, solar y eólica).

El futuro de la energía pasa por las renovables y su almacenamiento

Aunque la implantación del hidrógeno como fuente emergente de energía renovable va a requerir un gran esfuerzo de investigación y desarrollo, lo cierto es que abre un abanico de posibilidades que incluso da cabida a que las multinacionales de combustibles fósiles se suban al carro y dejen de torpedear esta transición energética.

Así, las viejas plantas de carbón podrían transformarse fácilmente en nuevas factorías de producción de hidrógeno para producir energía libre de gases de efecto invernadero (GEI), a la vez que se desarrollan nuevas oportunidades de empleo en las comunidades más afectadas.

5. La agricultura como aliado contra el cambio climático

Aunque en ciertas ocasiones se acusa a la agricultura actual de ser causante en cierta medida del cambio climático, lo cierto es que se está avanzado en un nuevo modelo agrícola que pueda proporcionar de manera sostenible suficientes alimentos para la creciente población mundial.

Esto va a requerir que ciertas prácticas agrícolas que tienen como objetivo aumentar el rendimiento de los cultivos, como la tala indiscriminada o el uso de fertilizantes poco sostenibles, se tengan que abandonar para no degradar más los ecosistemas que sustentan nuestra vida en el Planeta.

La cría de animales se une en la Agricultura Regenerativa

Así, las prácticas de lo que se conoce como agricultura regenerativa nos pueden ayudar a disponer de una agricultura y ganadería que preservan el suelo y restauran la biodiversidad degradada del mismo, dando como resultado una reducción en las emisiones de carbono y en un mejor aprovechamiento del ciclo del agua.

En 2020, algunas de las principales empresas de alimentación han profundizado en la adopción de prácticas agrícolas sostenibles y responsables que ayudan a la fijación del carbón en el suelo dedicado al cultivo de avena y trigo, fijando objetivos concretos de mejora y prestando apoyo e involucrando a los agricultores que participan en sus cadenas de suministro.


Aunque esta lista podría ser más larga, seguro que coincides con nosotros que estas tendencias pueden dar lugar a líneas de acción ecointeligentes que nos ayuden a lograr ese estilo de vida sostenible que tanto necesitamos tanto el Planeta como nosotros.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

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