La vida secreta de las plantas

Recurriendo al título de la magnífica banda sonora del gran Stevie Wonder para el documental La Vida Secreta de las Plantas (The Secret Life Of Plants), vamos conocer algo más de cómo las plantas nos ayudan a preservar los ecosistemas que dan soporte a la vida en la Tierra.

La biodiversidad y sus ecosistemas se ve enriquecidos por las características funcionales de las plantas

Precisamente, el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación ha sido concedido en su 13ª edición a los ecólogos Sandra Díaz, Sandra Lavorel y Mark Westoby, por ampliar el concepto de biodiversidad a través de trabajos pioneros para descubrir, describir y coordinar la medición de las características funcionales de las plantas.

Sandra Díaz (Bell Ville, Argentina, 1961) se doctoró en Biología en 1984 en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y en 1993 se incorporó al Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, iniciativa conjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de Córdoba en la que hoy es investigadora superior, puesto que compatibiliza con el de profesora titular de Ecología de Comunidades y Ecosistemas en la Universidad Nacional de Córdoba.

Además, Díaz es profesora visitante en la Facultad de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford y directora de Núcleo DiverSus de Investigaciones en Diversidad y Sustentabilidad.

También es autora de casi 200 artículos en revistas científicas y 9 libros e informes y ha participado en numerosos proyectos internacionales, como el IPCC, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) o la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de Naciones Unidas.

La revista Nature incluyó a Sandra Díaz en su Nature’s 10 de 2019, que selecciona a las personas más relevantes en el ámbito de la ciencia en ese año

Sandra Lavorel (Lyon, Francia, 1965) es licenciada en Ingeniería Agrónoma por el Institut National Agronomique Paris‐Grignon y doctora en Ecología y Biología Evolutiva por la Universidad de Montpellier (Francia).

Tras realizar su posdoctorado en la Universidad Nacional de Australia, se incorporó al Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) y desde 2003 es directora de investigación en el Laboratorio de Ecología Alpina de Grenoble del CNRS.

Lavorel ha publicado 20 capítulos en libros de referencia, más de 225 artículos de investigación y tiene 2 libros editados. Ha colaborado en numerosos proyectos internacionales, como la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de Naciones Unidas y el proyecto MAES / MESEU de la Comisión Europea.

Desde 2013 preside el Comité Científico de la Evaluación de los Ecosistemas y Servicios de los Ecosistemas Nacionales de Francia. En 2018 fue elegida miembro del Panel Multidisciplinario de Expertos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistema (IPBES).

Mark Westoby (Hayes, Middlesex, Reino Unido, 1947) se licenció en Ciencias de la Ecología por la Universidad de Edimburgo en 1970 y, tres años después obtuvo el doctorado en Ecología de la Vida Salvaje por la Universidad del Estado de Utah.

Entre 1970 y 1973 fue asistente de investigación en el US/IBP Desert Biome Modelling Group, y entre 1973 y 1974 investigador asociado en la Universidad de Cornell (EEUU). En 1975 comenzó́ su trayectoria en la Universidad de Macquarie, donde es catedrático emérito desde 2017.

Promotor del Centro de Investigación Genes to Geoscience de la Universidad de Macquarie, ha sido nombrado miembro honorifico de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, y ha publicado 317 artículos de investigación en revistas internacionales.

Los estudios de estos investigadores se han centrado en relacionar la función de cada planta en el ecosistema con rasgos físicos medibles, como la altura, el tipo de hojas o el tamaño de sus semillas, identificando así patrones en la diversidad funcional de las especies, a nivel global.

Este catálogo de estos rasgos funcionales se ha convertido actualmente en una gran base de datos, alimentada y usada por investigadores de todo el mundo para, por ejemplo, modelizar el impacto del cambio global en los ecosistemas, y buscar la forma de mitigarlo.

Este trabajo ha dado lugar a una extensa recopilación de rasgos funcionales de las plantas cada vez más amplia y que está cambiando la capacidad de predecir las consecuencias del cambio climático, tanto para la diversidad como para la función de nuestros ecosistemas.

Esta base de datos, denominada TRY (intento, en inglés), ya recoge más de 200.000 especies de plantas y supone una referencia a las dificultades que sus promotores contaban con afrontar, logrando contener unos 12 millones de entradas.

El estudio detallado realizado por estos 3 ecólogos ha dado lugar a la denominada ecología de los rasgos, que está mejorando el diseño y la eficacia tanto de los esfuerzos de conservación de la biodiversidad, como de los modelos predictivos de ecosistemas.

La ecología de rasgos funcionales es una gran herramienta que permite a los ecólogos realizar mediciones estandarizadas y comunes de las funciones de las plantas en todos los ecosistemas de la Tierra.

Díaz, Lavorel y Westoby han logrado aportaciones extraordinarias a la descripción y preservación de la complejidad de la vida en la Tierra

Entender la función de cada planta permite predecir cómo evoluciona un ecosistema en función de los cambios ambientales, una información clave para su conservación. Las especies no están desapareciendo de manera aleatoria, ya que algunas se ven más afectadas que otras porque tienen rasgos que las hacen más vulnerables.

Esta línea de investigación ayuda a identificarlas y a conocer lo que perdemos cuando estas especies desaparecen, en términos de propiedades del ecosistema y de beneficios para las personas.

Todo esto también facilita el diseño de políticas de adaptación al cambio climático y abre la puerta a investigar la relación entre los rasgos funcionales de las plantas y una producción alimentaria sostenible.

Es importante resaltar que los estudios de los galardonados han tenido un papel determinante en la formalización del estudio de los rasgos de las plantas y han inspirado a sus colegas en todo el Planeta a compartir el esfuerzo para medir la diversidad funcional de las plantas en los ecosistemas.

En relación a la crisis climática que nos acecha, estos investigadores coinciden en resaltar la necesidad de actuar con urgencia, pues el funcionamiento del tapiz de la vida en la Tierra, del que todos formamos parte, está seriamente amenazado, y no podemos tener un futuro razonable sin él.

Para finalizar únicamente recordar que la Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento reconoce con estos premios internacionales a aquellas contribuciones científicas de amplio impacto por su originalidad y significado teórico, así como por su capacidad para avanzar en la frontera de lo conocido.

Y terminamos como hemos empezado, con Stevie Wonder 🙂

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

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