Sigue tus huellas para alcanzar un estilo de vida sostenible

Son muchos los seguidores de ecointeligencia que nos escriben con inquietudes acerca de cómo reducir los desperdicios que generan, así cómo conocer el tamaño de las huellas que dejan en el Planeta.

La recuperación de residuos peligrosos tiene su hueco en la economía circular

Lo cierto es que esta cuestión se puede plantear de 2 maneras. La primera desde el punto de vista individual, y la segunda cuando nos integramos en organizaciones, como puede ser la empresa.

En relación a la necesidad de reducir los residuos que producimos a título individual, nuestra respuesta siempre va ligada a #DesperdicioCero o Zero Waste, que consiste en una filosofía de vida que trata en esencia de reducir al máximo la cantidad de basura que generamos para contribuir a la sostenibilidad y conservación del medio ambiente.

Adoptando un estilo de vida Desperdicio Cero hacemos frente a uno de los mayores retos de nuestra sociedad moderna, que es el de crear una economía sostenible con muchos beneficios a nivel individual, relacionados principalmente con llevar una vida más sencilla.

Recordemos que los objetivos esenciales de la filosofía Zero Waste son maximizar el reciclaje, minimizar desperdicios, concientizar el consumo y asegurar que los productos puedan reutilizarse o degradarse en la naturaleza sin causar daños.

Sin embargo, #DesperdicioCero está encaminado a provocar cambios en nuestros hábitos, y menos a la obtención de métricas e indicadores, ya que el objetivo está claro: Basura Cero.

Lo cierto es que, aunque esta filosofía es un conjunto de hábitos individuales (y familiares), se ha extendido el concepto apareciendo propuestas de certificado para productos y organizaciones como puede ser Residuo Cero de Aenor.

Este certificado busca reconocer a aquellas organizaciones que evitan que distintas fracciones de residuos que generan tengan como destino acabar en el vertedero, reutilizando, reciclando o valorizando sus residuos para que se integren en el sistema como nuevos recursos o materias primas.

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En relación a la medición de huellas dentro de las organizaciones, como pueden ser la de carbono, la hídrica o la ecológica, es necesario tener presente que es un tema complejo y que requiere un estudio del caso concreto en cada una de ellas.

Repasando los conceptos, el diccionario dice que la huella es la señal que deja el pie del hombre o del animal en la tierra por donde pasa.

Entonces ¿cómo podemos definir lo que entendemos por huella de carbono? Si tomamos prestada la definición anterior sería algo así como la señal que dejan nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el Planeta.

Siendo algo más precisos, la huella de carbono se define como la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto por un individuo, organización, evento o producto.

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En el caso de la huella hídrica, de una forma sencilla podemos decir que es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor.

La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.

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Con respecto a lo que se conoce como huella ecológica, decir que es un indicador biofísico de sostenibilidad integra el conjunto de impactos que ejerce una comunidad humana sobre su entorno, considerando tantos los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento del modelo de consumo de la comunidad.

La huella ecológica se define como el total de superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la necesaria para absorber los residuos que genera, independientemente de la localización de estas superficies.

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El último concepto que vamos a tratar es el de huella ambiental. Impulsado por la Comisión Europea, en 2013 se lanzó una recomendación sobre el uso de métodos comunes para medir y comunicar el comportamiento ambiental de los productos y las organizaciones a lo largo de su ciclo de vida.

El objetivo era proporcionar información comparable y rigurosa sobre el impacto ambiental de productos y organizaciones, para generar confianza tanto en los consumidores, como en los inversores y en otros grupos de interés.

ACV y su marco normativo

Esto se materializó en 2 metodologías para medir el comportamiento ambiental en todo el ciclo de vida de los productos y de las organizaciones: la huella ambiental de producto (HAP), y la huella ambiental de organización (HAO)

Esperamos que este repaso nos haya ayudado a descubrir las posibilidades que tenemos para reducir y conocer el impacto diario que tienen nuestras actividades en el Planeta.

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