¿Cuándo se apoderó de nosotros la cultura del usar y tirar? (2)

La cultura del usar y tirar, presente en nuestra sociedad desde hace décadas, nos ha llevado a un escenario insostenible de degradación ambiental en el que se hace urgente e indispensable la adopción de un estilo de vida sostenible.

La cultura del usar y tirar abusa del papel y cartón para embalajes

Al igual que hicimos en el inicio de este recorrido, en el que vimos cómo los productos de un solo uso invadieron nuestras vidas, vamos a continuar fijándonos en el caso de España para ilustrar el avance de esta cultura.

Si continuamos el repaso con la industria del vidrio, vemos que ésta se vio en retroceso por la competencia de materiales como el plástico, el brick y la lata, reaccionando de 2 formas distintas.

Por un lado, se abandonó el sistema de devolución y retorno, convirtiendo así el envase de vidrio en desechable y aumentando la producción de residuos urbanos.

Por otro lado, se comenzó a implantar un sistema centralizado de recogida selectiva mediante contenedores instalados en la vía pública, el primero que se organizaba en España.

En 1980, Anfevi creó el Centro del Envase de Vidrio, encargado de la implantación del Programa Nacional de Reciclado. La recogida selectiva de vidrio comenzó a principios de 1982, con la instalación de unos 200 puntos de recogida en Madrid y Barcelona.

A fines de 1984 ya existían casi 1.500 puntos de recogida en 94 poblaciones. Las cifras de producción y reciclado del envase de vidrio en España entre 1986 y 1996 mostraban un crecimiento del número de unidades puestas en el mercado (de 3.326 millones a 4.732 millones) en paralelo a un crecimiento del porcentaje de reciclado (del 22,6% al 35,0%).

El envase de vidrio mantuvo posiciones en el mercado (pasó de 1 millón de toneladas de producción en 1979 a 2,4 en 2015) pero lo más importante es que se posicionó decididamente como un material sostenible adecuado para la economía circular.

En España, el índice de reciclaje de vidrio en 2017 era del 72%

Otro caso de estudio en el paso hacia una economía circular es el del papel y cartón, el material desechable más tradicional.

La industria del papel había crecido en España con gran rapidez a lo largo de los 60 y 70, por la creciente demanda de papeles gráficos para revistas, libros y periódicos y de cartoncillos para envases desechables.

Al mismo tiempo, necesitaba cada vez más materia prima, por lo que la industria comenzó a utilizar en cada vez mayor cantidad una fuente de material cada vez más abundante: la del papel usado.

La recuperación de papel, a través de redes de pequeñas empresas se estimaba en 1,2 millones de toneladas en 1983, lo que suponía un 45% de la producción. Pero las importaciones de papel usado también crecían a buen ritmo, y el consumo de papel recuperado se multiplicó por 3 entre 1971 y 1983.

La otra parte de los insumos de materia prima utilizaba las plantaciones de crecimiento rápido, e importaba crecientes cantidades de madera y pasta de los países escandinavos, especializados en cultivos arbóreos.

Gracias a la proliferación de contenedores azules de recogida la tasa de recuperación creció sostenidamente desde un nivel del 40% hacia 1995 hasta un 75% hacia 2010, para luego iniciar un descenso irregular.

Volviendo a los plásticos, estos materiales llegaron en España al consumidor hacia 1960. La potente industria petroquímica nos ha inundado desde entonces con toda clase de objetos de plástico, principalmente de un solo uso.

Poco a poco, el envase de plástico desechable copó posiciones, y en algunos productos, como aceite, leche, refrescos y agua, adquirió una posición preeminente.

Las bolsas plástico de un solo uso, efímeras y gratuitas, completaban el panorama de una creciente generación de residuos plásticos que el sistema de recogida y tratamiento de residuos era incapaz de contener y menos de reciclar.

Los plásticos comenzaron a ser una amenaza directa para la salud ambiental y a comienzos de este siglo se convirtieron en un material a erradicar.

La manera en que el plástico se ha convertido de un material positivo y amable, presente continuamente en nuestras vidas, a una amenaza, es una cuestión a tener en cuenta es nuestra faceta de ecociudadanos.

Si nos fijamos en las bolsas de plástico desechables podemos ver que en el año 2000 en España consumíamos unos 10.000 millones de unidades.

Campañas de movimientos ecologistas y una nueva sensibilidad legislativa por parte de la Unión Europea pusieron a estas bolsas de plástico en el punto de mira como ejemplo de la insostenible cultura del usar y tirar.

Bolsa original en perfecto uso de la campaña de 2009
Bolsa original en perfecto uso de la campaña de 2009

La gran empresa de distribución reaccionó poco a poco. Abrió el fuego en 2009 la cadena Carrefour, con una insólita campaña contras las bolsas desechables. A día de hoy, casi todas las grandes cadenas han cambiado las bolsas de plástico por papel u ofrecen otras alternativas y, más importante todavía, cobran por las bolsas.

El resultado final es que el consumo de bolsas desechables se ha reducido a menos de la mitad

Los plásticos desechables siguen en el punto de mira, con la prohibición de pajitas, vasos y cubiertos de un solo uso … Muchas empresas buscan sustitutos al plástico de usar y tirar, lo que está dando origen a una activa investigación de materiales biodegradables y compostables capaces de actuar como envases.

El siguiente objetivo son las botellas de PET y polietileno usadas para el envase de refrescos, leche y otros productos.

Vamos a finalizar hablando de otra parte muy controvertida en todo lo relacionado con el reciclaje, como son los sistemas integrados de gestión de residuos (SIG).

Estos sistemas son una de las 2 modalidades que estableció la Ley de Envases y Residuos de Envases de 1996 en España para la recogida selectiva y posterior aprovechamiento como materia prima secundaria de la gran cantidad de residuos de este tipo.

En España existen 2 entidades con categoría de sistemas integrados de gestión de envases y residuos de envases: Ecoembes y Ecovidrio.

Estas entidades se encargan de gestionar la recogida selectiva de todo este conjunto de envases, firmando convenios con las entidades públicas responsables, implantando un conjunto de contenedores para 4 fracciones de residuos: papel, vidrio, envases ligeros y resto.

La recogida selectiva de residuos en primordial para el reciclaje

A este esquema se unió, desde 2010 de manera general, el quinto cubo para separar la materia orgánica limpia, que está siendo fuente para interesantes proyectos como es el caso de Valuewaste.

Estos sistemas integrados de gestión son un elemento importante para la implantación de la economía circular pero no están exentos de críticas y de cuestiones de fondo que deben ser adaptadas para que el modelo circular sea una realidad y no una posibilidad de lavado verde (greenwashing) para algunas compañías.

Si te interesa este tema puedes acceder al informe de la Fundación Vida Sostenible titulado El Viaje del Ecociudadano, y disponible en nuestro fondo documental ecointeligente.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

Esta entrada tiene un comentario

  1. Tomas Kossio

    Casi todos los países europeos están mas avanzados en el tema del cuidado ambiental y reciclaje, comparando con los países de latino américa, que aun no se han arraigado bien esta cultura pero poco a poco va avanzando.

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