Cómo ahorrar energía en casa durante el verano y no pasar calor

Ahorrar energía siempre es una buena idea, por múltiples motivos. Si te habitúas a seguir unas pautas sencillas y las mantienes en el tiempo, puedes lograr un importante ahorro en tu factura final.

Ahorrar energía en casa durante el verano es más fácil de lo que piensas

Pero no es sólo el coste económico: no gastar más energía de la que necesitamos es una buena idea porque reduce nuestra huella de carbono. Producir la energía que consumimos en el hogar tiene un coste ambiental.

A veces, es necesario muy poco para reducir el consumo de energía en casa. Basta con modificar una costumbre, y mantener la nueva pauta a largo plazo. Por ejemplo, un buen uso de las persianas para aprovechar al máximo la luz natural nos permitirá calentar gratis nuestro hogar en invierno, y enfriarlo en verano. De la misma forma, si nos acostumbramos a apagar las luces siempre que salimos de una estancia, podemos reducir enormemente el consumo eléctrico.

¿Cómo ahorrar energía en verano?

Hay muchas formas de ahorrar energía en verano. En esta temporada, el mayor gasto de energía en muchos lugares se produce por el uso del aire acondicionado. En ciertas zonas del país su uso es casi imprescindible, pero ¿te has planteado cómo se usa? Al utilizar el aire acondicionado, ¿estamos olvidando otras formas más baratas y eficientes de evitar que la casa se caliente? ¿Es necesario que la casa esté helada?

Puede ser tentador para algunos tener la casa como una nevera mientras el sol abrasa al otro lado del cristal. Sin embargo, la temperatura ideal en verano no es 20º, y el aire acondicionado se inventó para no pasar calor, no para pasar frío. El confort térmico está en una temperatura que oscila entre los 24 y los 26º C, lo que requiere un consumo no tan alto de energía.

Una alternativa al aire acondicionado son los ventiladores. En muchas ocasiones, si la temperatura no es muy alta, pueden bastar para proporcionarte esa sensación refrescante, gracias simplemente al movimiento del aire. Son baratos y su consumo energético es muy inferior.

Como decíamos antes, hay formas muy baratas y ecológicas de enfriar la casa en verano. A veces vemos casas con el aire acondicionado a tope, y las persianas abiertas de par en par… Incluso con las ventanas abiertas. Eso es un coladero de aire caliente… y de dinero. Baja las persianas y los toldos en las horas centrales del día. Así evitarás que entre tanto calor. La idea es sencilla: el sol, afuera; el aire frío, dentro.

Cierra las ventanas en esas horas de calor, y ábrelas cuando llegue la tarde noche, buscando hacer corriente entre las distintas ventanas de la casa. Así refrescarás todo el hogar de forma natural.

Si te vas de vacaciones, hay varias cosas que debes hacer: en primer lugar, apaga el termo eléctrico o el calentador de gas. El termo es uno de los aparatos que más energía consume, porque debe trabajar para tener siempre el agua caliente. Si no estás en casa, ¿para qué quieres el agua caliente?

Otra forma de ahorrar es vaciar la nevera, desconectarla y dejarla con la puerta abierta. Si no es posible (porque dejas algún producto que se tenga que conservar en frío o te vas sólo una o dos semanas), sube el termostato lo más que puedas. Cada grado puede ahorrar un 6%.

Por último, cerciórate que desconectas todos los dispositivos que tengas en stand-by. Aunque no los estés usando, estarán consumiendo electricidad.

Y tu, ¿practicas estos sencillos consejos para ahorrar energía en casa? ¿añades alguno más a esta lista?

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