¿Cuándo se apoderó de nosotros la cultura del usar y tirar? (1)

Nosotros nos preguntamos esto a menudo. Está claro que este proceso de invasión ha sido paulatino hasta llegar al momento actual, en el está provocando un problema insostenible de degradación ambiental.

Los residuos procedentes de los envases de un solo uso provocan un gran problema ambiental

Quizás nos haya pasado como narra Peter Senge en su parábola de la rana hervida, pero el caso es que nuestra sociedad es adicta a los artículos de usar y tirar, especialmente a los fabricados con plástico, y parece que no queremos darnos cuenta de los efectos nocivos de esta adicción.

Para ilustrar este camino desde finales del siglo pasado, nos vamos a fijar en cómo se ha introducido esta cultura del usar y tirar en España.

En la década de los 50 comenzó la distribución masiva en España de productos de la multinacional Coca-Cola, inicialmente con un envase único de vidrio retornable y reutilizable de 200 ml

Posteriormente, en 1978, aparece el formato de lata de 330 ml, y las botellas de plástico grandes en 1982. La popular botella de plástico PET no aparece hasta 1993.

Estos nuevos formatos, menos sostenibles que el inicial de vidrio, determinan el comienzo de un inusitado aumento de los envases desechables depositados en los residuos municipales, ya que la mayoría de las empresas de distribución de bebidas siguieron el ejemplo y adaptaron su catálogo a estos nuevos envases.

Así, el material desechable triunfador fue el plástico, debido principalmente a su ligereza, versatilidad y bajo coste.

EN la década de los 50 en EEUU aparecieron los artículos de un solo uso

También empezaron a aparecer en nuestras vidas los envases de cartón (bicapa, de cartón y polietileno o tricapa, añadiendo una hoja de aluminio para convertir el envase en hermético) y las latas de bebidas, muchas veces de aluminio.

Antes de que nos inundara el plástico, la experiencia de la compra era distinta de la actual. En los 60 las resinas plásticas eran una novedad, usadas en tejidos como el tergal o en muebles como la formica, pero no se empleaban todavía apenas las bolsas ni los envases desechables de este material.

Las primeras bolsas de plástico aparecieron en España en esta década, repartiéndose en ferias y eventos, junto con abanicos de cartón y curiosidades similares.

Las latas de bebidas también llegaron a finales de los 60, mientras que el primer cartón de bebida fue para leche se comercializó en 1973.

Lo que suplía anteriormente a estos nuevos materiales era principalmente el papel, principalmente de periódico o de estraza

Con papel se hacían recipientes en forma de cucurucho que cumplían la función de las actuales bolsas de plástico. Para sustancias húmedas o grasientas, se sigue usando papel encerado todavía.

También eran frecuentes en esta época 2 objetos de los que nos hemos olvidado. Uno era la huevera, que sustituía a las actuales cajas de cartón o plástico en las que nos entregan los huevos.

La huevera evitaba el uso de cajas desechables de plástico o cartón

El otro objeto era el embudo, usado para rellenar las botellas vacías que entregaba el comprador con vino, aceite o leche. Posteriormente el rellenado directo se sustituyó por el más higiénico sistema de devolver el envase de vidrio, origen de los actuales sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR).

El vidrio era otro material muy usado, en forma de botellas rellenables que funcionaban por el antes mencionado sistema de devolución y retorno.

En general, la función que ahora hace el plástico, el brick o la lata de bebidas la hacían anteriormente los envases de vidrio, la mayoría retornables o rellenables in situ, junto con una variedad de papeles resistentes, saquitos de tela, cajas de madera y, por supuesto, latas y cajas de hojalata.

Esto daba como resultado que los residuos domésticos de la época estuvieran compuestos en su mayoría por materia orgánica no comestible (huesos, raspas, mondas y tronchos de verduras), ceniza de las llamadas cocinas a carbón, trapos, botellas y latas vacías.

Pero este escenario de austeridad cambió rápidamente con la aparición de nuevos envases y embalajes desechables dominados por el plástico, el brick y las latas de aluminio.

Si nos fijamos en los principales alimentos líquidos, como pueden ser leche, agua, cerveza, refrescos, vino o zumos, la cuota de mercado del vidrio cayó de un 74,1% en 1978 a un 22,1% en 2003.

En ese intervalo de 25 años, plásticos y cartones de bebidas pasaron de suponer en su conjunto un 24% a llegar al 67%. Las latas de bebidas, por su parte, pasaron de ser una curiosidad a suponer el 11% de la cuota de mercado de envases para alimentos líquidos.

A lo largo de las décadas de los 70 y 80, las bolsas de plástico, el film plástico o de aluminio, las bandejas de poliespán, las cajas y blísteres de plástico sustituyeron a las diferentes formas de envolver las compras cotidianas con diferentes tipos de papel y cartón.

El uso desmedido en la alimentación es insostenible

A medida que crecía el consumo de envases y embalajes efímeros, la producción de residuos domésticos cambió radicalmente en volumen y peso (alcanzando 1,5 kg diarios) y en composición, con mucha mayor proporción de plásticos, papel y cartón y menor cantidad de materia orgánica.

En los 90 cuando comenzó en España lo que conocemos como recogida selectiva como respuesta a la avalancha de residuos que empezábamos a sufrir. Comenzó el proceso selectivo con el vidrio, para continuar lentamente con el resto de materiales.

Hacia 2010 se empezó la lucha contra los residuos procedentes de envases desechables. Los establecimientos empezaron a cobrar por las bolsas de plástico de un solo uso, lo que ayudó a reducir a la mitad su consumo en pocos años.

En nuestra próxima entrega continuaremos el repaso de este camino viendo, entre otras cuestiones, los casos del vidrio y del papel, y de las nuevas opciones de plásticos.

Si te interesa este tema puedes acceder al informe de la Fundación Vida Sostenible titulado El Viaje del Ecociudadano, y disponible en nuestro fondo documental ecointeligente.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

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