Aplicación práctica del upcycling: SDDR

Con este término cuya traducción sería la de supraciclaje (upcycling, en inglés y de difícil traducción en castellano) queremos señalar el proceso por el que recuperamos los materiales originales sin merma de calidad y listos para fabricar de nuevo el mismo producto u otro de iguales características.
Reciclaje plásticos
El reciclado tal cual lo conocemos actualmente sería un downcycling o infraciclaje, ya que la calidad del material original se reduce en cada vez que se reprocesa.
Mostramos la iniciativa de Retorna basada en un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) como el planteamiento más cercano al upcycling que hemos visto implementado en la práctica. Su fundamento es una vieja y buena idea: los envases retornables.
Hasta los años ochenta, los consumidores devolvíamos las botellas para aprovecharlas de nuevo. Este hábito ecológico podría recuperarse si se aprueba la implantación del modelo SDDR en la nueva Ley de Residuos. Alemania lo implantó en 2003 y ha conseguido reciclar el 98,5% de latas y botellas de plástico. La cuestión pasa por incluir en el producto una fianza de 25 céntimos que se recupera al llevarlo de nuevo al punto de compra, por lo que los envases dejan de ser basura y pasan a ser un objeto de valor.
El consumo de envases ligeros se ha triplicado en los últimos años, pero solo se recicla menos del 30% en España. En 2008, Ecoembes, la asociación que gestiona la recuperación y reciclaje de estos residuos, recuperó el 48% de los envases adheridos a su sistema. Esto supone el 4,22% de los residuos urbanos, mientras que el total de residuos de envases ligeros que se producen oscila entre el 10 y el 15%.

¿Cuál es el contenedor que se llena más rápido de vuestra casa?

Ante esta situación, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) prepara una nueva Ley de Residuos para asumir las crecientes exigencias europeas, que apuntan hacia el residuo cero.
Además de vaciar las calles y la naturaleza de residuos y aumentar el reciclaje, el SDDR favorece a los consumidores. El actual sistema de gestión, además de no recuperar buena parte de los residuos, no asume el principio legal de quien contamina paga, ya que en la práctica, el consumidor es el gran pagador, porque al final los ayuntamientos vía impuestos tienen que cubrir la mayor parte de los gastos de recogida de basuras.
Los ciudadanos son fundamentales para que el SDDR sea un éxito. Si bien su funcionamiento se basa en un complejo pero bien organizado circuito, para los consumidores el procedimiento es sencillo. Una vez que se ha terminado con el producto, el envase se devuelve a un establecimiento adherido al sistema, como un supermercado. Tanto en su forma manual, con un encargado que recoge el envase, como automatizado, con una máquina específica, se le devuelve al consumidor el dinero del depósito o fianza incluido en ese producto. Sus impulsores apuestan por potenciar los envases reutilizables, pero también se recogen los envases de un solo uso para su posterior reciclaje.

foto de máquida de SDDR

Por ello, no es un impuesto ni encarece el precio de los productos. Si el depósito son 25 céntimos por cada envase, el consumidor lo anticipa, pero luego lo recupera de manera íntegra. De esta manera, se cerciora de que el envase se recicla y no acaba en un vertedero o una incineradora.
Los supermercados y demás establecimientos adheridos tienen la posibilidad de incorporar una iniciativa ecológica para recuperar los envases vendidos y aumentan el tránsito de consumidores por sus instalaciones con un dinero extra que acaban de conseguir. Aunque al principio supone una importante inversión lo amortizan en poco tiempo con la venta de los residuos.
El medio ambiente lo agradece y la economía de todas las partes implicadas también, según los defensores del SDDR. Los fabricantes recuperan más material que pueden aprovechar para hacer nuevos envases y no tener que partir de materias primas nuevas. Las instituciones y ayuntamientos logran que haya menos basuras de las que preocuparse y se generan puestos de trabajo verdes en la cadena de de este sistema.
Próximamente trataremos la implantación de SDDRs en países de nuestro entorno. Ahora os dejamos con un video muy ilustrativo de Retorna:

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

Esta entrada tiene 0 comentarios

  1. Pagar el cine con latas de refresco y botellas de plástico
    http://bit.ly/gpqAje
    En Pamplona ya funciona un sistema que gratifica a quienes separan en origen los envases. En un sistema parecido al que describes pero en vez de dar dinero, da puntos canjeables por entradas de cine. Es la primera máquina así en España.
    Por cierto, es un éxito, en 10 días ya se han introducido casi 10.000 envases.
    http://bit.ly/ie9UY2
    Gracias por visitarnos 🙂

  2. Retornar los envases y reembolsar
    En el mercado español entran a diario 51 millones de envases de bebidas en forma de latas, briks, botellas de plástico y cristal. De ellos, se calcula que sólo el 30% acaban en el contenedor amarillo. Es decir 18.000 millones anuales, de los que apenas se recupera una pequeña parte en el contenedor amarillo. El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) ha demostrado su eficacia para solucionar este problema en 34 países. Dicho sistema consiste en pagar un depósito al comprar la bebida y recuperarlo al devolver el envase, una práctica corriente hasta hace muy poco en España.

    El sistema es obligatorio en Alemania desde hace siete años, lo que ha potenciado el mercado de envases de más de un uso, además de eliminar basura de las calles. Con ello, ahora se reutiliza el 80% de los botellines de cerveza, frente al 17% anterior.
    Para facilitar la labor, las zonas comerciales y supermercados han establecido máquinas de recogida y se ha conseguido la recuperación del 98,5% de los envases, 16.000 millones de unidades al año.
    El SDDR asegura la recuperación del 98% de los envases, que se convierten en nueva materia prima de alta calidad – plástico, metal y vidrio – con valor de mercado y cuyo aprovechamiento requiere un menor esfuerzo energético y ambiental. Otra de las ventajas es que el coste del sistema recae en el productor y no en el contribuyente.

    http://www.ecogaia.com/retornar-los-envases-y-reembolsar.html

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