¿Qué puedo hacer yo frente al desperdicio de alimentos? (1)

Mucho, sin duda. Pongamos números al problema. En España tiramos 7,7 millones de toneladas de alimentos cada año, es una cifra escalofriante que no nos podemos permitir. Desperdiciar los alimentos tiene consecuencias éticas, ambientales y económicas.

Proliferan los mercados con alimentos de kilómetro cero

Además cada día unos 800 millones de personas en el mundo se van a dormir sin haber cubierto sus necesidades básicas de alimentación. Estamos ante una señal clara que nos lleva a tomar conciencia y actuar para que estas cifras se reduzcan.

Mediante unos consejos prácticos antes de ir a comprar, al almacenar los alimentos, al cocinarlos, al reutilizar los que ya hemos preparado adquiriremos más conciencia, podremos ser activistas alimentarios y reduciremos estas cifras.

Empecemos por el primer apartado de esta serie de artículos:

Planifica tu compra

Comencemos por planificar el menú semanal, con el que además de ahorrar y comprar de forma eficiente, podremos conseguir una alimentación más saludable.

Los expertos recomiendan que hagamos como mínimo, 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.

Antes de salir a comprar revisaremos también los alimentos que tenemos en casa y procederemos a realizar nuestra lista de la compra.

1. Prepara un menú semanal

Todas nuestras comidas deben estar equilibradas con los nutrientes necesarios para completar el aporte energético del día que no será igual para todas las comidas.

El desayuno nos prepara para lograr un adecuado rendimiento físico e intelectual en las tareas escolares y en el trabajo. Productos lácteos, cereales, grasas saludables, frutas y zumos serían imprescindibles en un desayuno equilibrado.

La merienda, como la media mañana, nos sirve para introducir los nutrientes necesarios para completar el aporte energético del día. En este caso aconsejamos escoger entre una fruta, leche o yogur, tostada, un pequeño bocadillo …

En la comida la verdura, en cualquiera de sus preparaciones; los hidratos de carbono, arroz, pasta, legumbre, pan o patata y las proteínas en forma de carne, pescado o huevo se hacen imprescindibles.

Cuando llega la noche, como no vamos a ejercer la misma actividad física que durante el día, necesitamos menos cantidad de energía y la preparación de los alimentos nos ayuda.

Combate el desperdicio de alimentos con un consumo responsable

Pueden ser los de la comida pero debemos elaborarlos con técnicas sencillas como la plancha y el vapor, entre otras, así nuestro sueño nos lo agradecerá.

Teniendo muy presente las 5 tomas diarias lo ideal es preparar un menú semanal que nos ayudará a seguir una dieta variada y que condicionará lo que se vaya a consumir.

En el momento de la compra, consultaremos nuestra lista y nos ajustaremos a lo que se haya anotado.

Comprar sólo lo que se necesita ahorra tiempo, dinero y disminuye el desperdicio de alimentos

2. Revisa los alimentos almacenados en casa

Prepárate para hacer la compra correcta. Revisa los alimentos que tienes en la nevera, en el congelador y en la despensa.

Observa lo que tienes y comprueba su estado para priorizar su utilización. Revisa las fechas de caducidad y podrás hacer una planificación más eficaz de tus menús semanales.

Así se evita tener que tirar alimentos en mal estado.

3. Clasifica en tu lista lo que vas a comprar por secciones según su destino en casa: nevera, congelador o despensa

De esta forma ahorrarás tiempo en el supermercado y no romperás la cadena del frío en los productos refrigerados y congelados.

Aunque lleves embalaje para los productos congelados, estos déjalos siempre para el final porque la temperatura ambiente no les favorece.

4. Ayúdate de la tecnología para planificar tus menús y compras

Esto nos permitirá tener un mayor control sobre los alimentos que almacenamos en el hogar, para de este modo no tener que ir a comprar demasiado a menudo y evitar que se pueda estropear y termine en la basura.

Puedes crearte tu propia herramienta o utilizar algunas que se nos facilitan en guías, webs, plataformas online y apps.

5. Ojo con las indicaciones de fechas de consumo preferente y fecha de caducidad de los productos

A veces confundimos ambos términos y al ver que la fecha impresa en el producto ha superado el plazo tendemos a desechar el mismo.

Esto sólo se debe hacer con la fecha de caducidad, cuando se ha rebasado el límite de seguridad.

  • La fecha de caducidad marca el momento a partir del cual los alimentos no se deberían de consumir dado que pueden suponer un riesgo para la salud. Hay que asegurarse mediante nuestros sentidos que el color, olor y sabor no estén deteriorados. Se recomienda especialmente respetar estas fechas en productos como carne, pescado y huevos.
  • La fecha de consumo preferente, es una fecha orientativa que indica el momento a partir del cual el fabricante de un determinado alimento deja de garantizar que algunas características como el olor, el sabor o la textura sean las óptimas. Una vez expira la fecha de consumo preferente estos alimentos no se pueden comercializar, pero si comprobamos con nuestros sentidos que sus características organolépticas (sabor, olor y color) son correctos, su consumo no comporta ningún efecto negativo desde el punto de vista sanitario.

6. En el establecimiento no te dejes tentar por las ofertas y procura no hacer la compra con hambre

Si sigues este consejo llegarás a casa sólo con los alimentos que realmente vas a utilizar.

En el caso de la fruta y la verdura intenta comprarla por piezas en lugar de embalada, de esta forma adquirirás exactamente la cantidad que necesites.

7. Ajústate al presupuesto para alimentación

A pesar de las tentadoras ofertas, si compras más productos de los necesarios y los acumulas, estos terminarán deteriorándose y convirtiéndose en desperdicio.

Recuerda: Tirar comida equivale a tirar dinero

8. Adquiere preferentemente alimentos de temporada y mejor si son de producción local

De este modo se garantizan las condiciones óptimas de frescura, calidad y posterior duración o conservación del producto.

Los alimentos de temporada es una buena opción para nuestra cesta

Decántate por las frutas y verduras de temporada porque están en su mejor momento, sus precios son más económicos y tu bolsillo lo agradecerá.

Además con esta decisión apoyas a la economía local, favoreces un sistema de alimentación más sostenible y reduces los costes medioambientales del transporte de los alimentos.

9. Exige información sobre la trazabilidad de los productos. De dónde proceden y cómo se han producido.

Observa si un pescado se ha obtenido por métodos extractivos o procede de acuicultura.

Si procede de la pesca sostenible llevará una etiqueta que lo indique. Comprueba también si su producción ha sido sostenible.

Conviene fijarse si se trata de un producto local, nacional, si es un producto exportado desde de la Unión Europea o de países de otros continentes. Lo mismo sucede con el resto de los alimentos como huevos, leche, carne, frutas, y alimentos transformados.

10. Selecciona los productos no sólo por el precio

A la hora de elegir un producto para su consumo debemos exigir que en su producción se hayan respetado los derechos humanos, los aspectos medioambientales y en general la sostenibilidad en todo el proceso de la cadena alimentaria desde la producción, transformación y comercialización, hasta que llega a nuestras manos.

11. Elige productos alimentarios a granel o con menos embalaje

El reciclaje de los materiales de embalaje de los alimentos es una buena práctica, pero reducir es mucho más ecológico que reciclar.

Eso quiere decir que es mejor pensar cómo reducir el número y volumen de envases y residuos de empaquetado y embalajes antes de comprar.

Para un buen reciclaje recuerda:

  • Contenedor azul: papeles, revistas, periódicos y cartones.
  • Contenedor amarillo: envases de plástico, metal, latas de bebidas, conservas, enlatados y bricks.
  • Contenedor verde: botellas y tarros de vidrio, sin líquido y quitando los tapones de plástico, metal o corcho.
  • Contenedor marrón (si existe en tu zona): residuos orgánicos. También, si tienes posibilidad, puedes hacer compost.
  • Basura general: el resto de residuos.

Si te interesa este tema puedes acceder la Guía de Buenas Prácticas frente al Desperdicio Alimentario de Ecodes, disponible, como siempre, en nuestro fondo documental ecointeligente.

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