La automatización al servicio de la economía circular

Nadie discute que el cambio (o huida) hacia una economía circular pasa por emplear de la manera adecuada toda la tecnología que tengamos a nuestro alcance. Conceptos como el de Industria 4.0, ó el de Logística 4.0, pasan por el uso intensivo de las Tecnologías Habilitadoras que nos ayuden a dar ese salto al paradigma circular.

La automatización ayuda a la implantación de la economía circular

A modo de recordatorio, entendemos por tecnologías habilitadoras aquellas tecnologías intensivas en conocimiento, que han sido identificadas como inductoras de innovaciones en diversos sectores económicos, y que potencialmente podrían provocar altas disrupciones en la economía y la sociedad en los próximos 10-15 años.

Se caracterizan estas tecnologías por un alto grado de I+D (ya sea en ciencia, tecnología o ingeniería), ciclos de innovación rápidos, una alta inversión de capital, y por combinar innovaciones físicas y digitales.

La irrupción de estas tecnologías en nuestras organizaciones está provocando un profundo cambio en el ecosistema de trabajo, en el que los trabajadores tradicionales conviven, por ejemplo, con cobots (collaborative robots, o robots colaborativos) para automatizar y optimizar la ejecución de procesos.

Estas tecnologías se pueden clasificar en digitales, híbridas o de ingeniería, y pueden provocar que nuestras empresas se conviertan en empresas TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) y dejen de manejar activos materiales o tangibles para operar principalmente con información y datos.

Es fácil deducir que aquellas compañías que abracen las tecnologías adecuadas se posicionarán como líderes de sus respectivos mercados

En este sentido, actualmente ninguna empresa puede considerarse innovadora si no incluye en su visión de futuro una estrategia de automatización.

La implantación de modelos de automatización y robotización se conduce a través del denominado RPA (Robotic Process Automation) que genera nuevas plataformas de colaboración soportadas por herramientas y procesos innovadores.

Estos modelos pueden desplegarse prácticamente en cualquier tipo de industria, automatizando de manera efectiva diferentes componentes de la infraestructura que sustentan el entorno de trabajo diario.

Según estimaciones de la consultora Gartner, la robotización crece a un ritmo del 25% anual, y 1 de cada 5 trabajos rutinarios habrá desaparecido en 2022 a consecuencia de las innovaciones tecnológicas.

En este contexto es cuando aparecen los miedos asociados a la automatización. Si vencemos el rechazo inicial se abre ante nosotros un mundo de posibilidades para eliminar tareas rutinarias, tediosas y peligrosas realizadas por humanos y que son susceptibles de ser realizadas por robots.

Esta circunstancia nos debe llevar a ser conscientes de que la robotización va a introducir notables alteraciones en el ecosistema de trabajadores cualificados, llevándonos a corto plazo a convivir con la automatización en nuestro puesto de trabajo.

Los robots colaborativos y autónomos son un desafío para el trabajo con personas

En este punto, empresas y trabajadores deben organizarse en torno a procesos flexibles, empleando herramientas tecnológicas que optimizan el trabajo sobre la base de la experiencia del ser humano.

¿Qué tipo de colaboraciones podemos encontrar entre humano y robot? Los ejemplos son diversos, veamos algunos:

  • Cobot: Que prepara un dossier extrayendo documentación de diferentes fuentes: web, app, Customer Relationship Management (CRM) …
  • Dashboard Cognitivo: Que bucea en el CRM para ayudar al operador del call center a proponer la mejor oferta al cliente al otro lado de la línea.
  • Algoritmo: Que es capaz de identificar el contenido de un email y responder automáticamente a los mensajes que no precisan intervención humana.
  • Sistema inteligente: Que recoge las peticiones de ayudas sociales y activa un programa de recomendaciones para que sea el funcionario quien tome la decisión de a quién asignar las ayuda.

Muchas de estas aplicaciones vienen de la mano del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), que ha cambiado el paradigma de la automatización de tareas, generando algoritmos cada vez más inteligentes, capaces de acometer tareas con alto grado de especialización (y reservadas al humano hasta ahora) de manera mucho más rápida y eficiente, lo que establece nuevos hitos en la evolución de la asistencia automatizada al trabajo humano.

En este sentido, los implicados en el desarrollo de la IA aplicada a la robotización tienen por delante la tarea de definir el alcance y los objetivos de aquella, de manera que se garantice la mejora de las capacidades humanas en lugar de únicamente su sustitución.

Los robots pueden acometer tareas sencillas, como la elaboración de informes, y otras cada vez más complejas gracias a la IA, pero no tienen la potestad de abordar tareas creativas.

Después de todo, la creatividad es una facultad exclusivamente humana. Y hasta donde podemos atisbar, las organizaciones no dejarán de estar centrada en las personas, reservándoles las actividades de planificación, interpretación y decisión.

Será clave para las empresas proporcionar a sus trabajadores opciones y herramientas que permitan a estos sentirse valorados y asumir responsabilidad sobre su rendimiento, e instaurar un factor cultural de formación permanente en toda la organización.

La estructura última de las organizaciones cambiará, con un fuerte giro hacia el trabajo en equipo y multifuncional, y gran énfasis en las técnicas ágiles y ligeras.

Pero la tecnología no es un fin en si misma sino una herramienta por lo que si misma no es ni buena ni mala, sino que depende del uso que hagamos de ellas y las implicaciones o consecuencias que se deriven del mismo.

La simulación en planta reduce los costes de operación

No es la robotización la que genera desempleados sino cómo se implementan los cambios de modelo en los planes de las organizaciones. Tampoco infravaloremos la capacidad de adaptación del ser humano.

A pesar de la comprensible resistencia al cambio, en la historia de nuestra evolución encontramos numerosos ejemplos donde, una vez superados los primeros escollos se abre ante nosotros un nuevo escenario que culmina en la implantación del nuevo modelo, en este caso el circular.

Ante un  escenario actual dominado por el adictivo modelo lineal basado en el fabricar – usar – tirar, nuestra alternativa pasa por ejercitar un consumo responsable, implantando sistemas productivos basados en la tecnologías habilitadoras de la Industria 4.0 que nos facilite la adopción de estilo de vida sostenible.

Este cambio provoca incertidumbre en muchas organizaciones que se puede ver aliviada por la tecnología, en este caso, por la automatización que puede ayudar a las empresas a enfrentarse a nuevos desafíos y optimiza la aportación de valor de los trabajadores.

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