¿Se reciclan los plásticos de uno solo uso?

Tu, al igual que muchos de nosotros, has observado con esperanza las 3 flechas que forman un bucle triangular, impresas en sobre relieve en muchos artículos de plástico de un solo uso, y que hemos interpretado esperanzados como una promesa de que este objeto podía e iba a ser reciclado.

El reciclaje de plásticos de un solo uso se confunde con los códigos de identificación de resinas plásticas

Sin embargo, lamentamos decirte que en la inmensa mayoría de las ocasiones esta promesa de flechas entrelazadas es falsa, ya que la mayoría de los productos de plástico, salvo los que tienen los números 1 y 2 en la parte inferior, no se reciclan en una cantidad significativa.

Estos números a los que aludimos son parte del Código de Identificación de Resinas de Plástico, un marcado voluntario con el que solemos discernir la resina plástica con la que están hechas nuestros objetos cotidianos.

Este código de identificación, que en inglés podemos encontrar como Resin Identification Code (RIC), fue creado por y para la industria del plástico en 1988

Cada número identifica una categoría diferente de plásticos, siendo 7 en total, y fue diseñado para indicar a las instalaciones de reciclaje qué tipo de resina puede ser encontrada en cada objeto, lo que NO supone una garantía de que el artículo en cuestión vaya a ser reciclado.

Así, estos códigos de identificación de resinas no son códigos de reciclaje, y que aparezcan en objetos no implica que éstos vayan a ser reciclados o que existan sistemas para procesar eficazmente el artículo para su recuperación o reutilización.

Código de Identificación de Resinas de Plástico, Resin Identification Code (RIC)

Si después de leer esto te sientes engañado, únicamente decirte que no estás solo.

Los estudios muestran que los consumidores malinterpretamos habitualmente estos códigos y, como resultado, entramos en los que se conoce como el ciclo del deseo: depositamos esperanzados los artículos de plástico en los contenedores y papeleras de reciclaje, independientemente de si realmente se reciclarán o no.

Además este hecho bienintencionado, debido al diseño de los distintos Sistemas Integrados de Gestión de cada país, suele dar como resultado, no solo que no se recicle más plástico, sino que se ralentice el proceso de clasificación, aumente los costes de reciclaje y, en última instancia, se envíe más desechos al vertedero.

Esta creencia generalizada alrededor de estos códigos nos hace pensar que el plástico se recicla con mucha más frecuencia de lo que realmente se recicla. De hecho, solo el 9% de todos los desechos plásticos jamás creados se ha reciclado, y muchos de esos artículos reciclados pertenecen principalmente solo 2 de las 7 categorías de resina.

Susan Freinkel, autora del libro titulado Plástico, afirma que los únicos plásticos reciclados en cantidades significativas son los plásticos Nº 1 (PET) y Nº 2 (HDPE), que se emplean habitualmente en las botellas de agua y refrescos, así como en las de leche, zumos o detergentes.

Un informe reciente de Greenpeace nos indica que los recipientes con estos códigos 1 y 2 son los únicos plásticos que legítimamente pueden ser llamados reciclables y publicitados como tales. Eso es así porque son las únicas resinas que tienen suficiente demanda de mercado y capacidad de reciclaje a nivel de cada país.

El resto de residuos plásticos que se recogen a nivel municipal se suelen denominar como plástico mixto, y desde que China cerró sus fronteras a los plásticos mixtos del mundo en 2018, los países desarrollados luchan por encontrar un mercado para estos desperdicios, especialmente los procedentes de las resinas Nº 3 al Nº 7, que son menos valiosos.

En algunas regiones se han puesto en marcha programas de fomento del reciclaje que animan a los usuarios a reciclar únicamente los objetos de ciertas resinas, o también, con el ánimo de simplificar, sólo los que tienen ciertas formas o contienen ciertos productos de consumo.

Estas simplificaciones tampoco han supuesto una mejora en el reciclaje de los plásticos ya que una parte significativa de la cantidad recogida en los contenedores de reciclaje está contaminada con plásticos de los que se consideran no reciclables.

En este sentido, decir que la estrategia acertada viene de la mano de la reducción en la generación de residuos, y que el reciclaje no va a ser la solución a nuestro problema con los desechos.

Tortuga boba atrapada en una red, por Francis Pérez

Freinkel, en el libro antes indicado, habla del reciclaje como una práctica que ayuda a aliviar nuestro sentimiento de culpa, ya que los consumidores nos encontramos un poco mejor tan pronto como enviamos a reciclar los desperdicios que producimos.

Sin duda, esta creencia supone un problema. Todos debemos tener presente que el acto de separar y depositar nuestra basura (plástica) en los contenedores no es la solución que necesitamos para la contaminación que generamos y las consecuencias que producen en nuestro entorno.

Si realmente queremos proteger el medio ambiente y su biodiversidad, debemos sustituir nuestro modelo productivo lineal por otro en el que borremos de nuestro vocabulario las palabras basura, desecho y desperdicio.

¡Esto es lo que se conoce como economía circular!

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

Esta entrada tiene un comentario

  1. Paul Martinez

    No tenia idea que existía una subclasificación del plástico, pero es lamentable que solo se recicle dos tipos y los demas queden rezagados.

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