Hacia una ciudad de 15 minutos

No es frecuente que, ante un problema complejo, como es el calentamiento global, se formulen respuestas originales (y sencillas) que posibiliten un escenario de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestras ciudades.

La ciudad de 15 minutos permite reequilibrar nuestras urbes

Esto es especialmente importante dado que las urbes en las que vivimos generan actualmente el 70% de estas emisiones contaminantes, y los desplazamientos que ocurren en ellas suponen una gran parte de este porcentaje.

La respuesta a la que nos referimos viene de la mano del concepto de ciudad de 15 minutos que, como efecto significativo, propicia una disminución de los desplazamientos forzados que se producen en las ciudades hacia los lugares y servicios más frecuentes y a los que podemos acceder recorriendo una corta distancia a pie o en bicicleta.

Este planteamiento surgió en 2015 de la mano de Carlos Moreno (Tunja, Colombia, 1959), director científico y catedrático de Emprendimiento, Territorio e Innovación (ETI) de la Universidad de la Sorbona (París, Francia), a partir de las aportaciones de la periodista y activista estadounidense Jane Jacobs, que desarrolló a principios de los 60 el concepto de ciudad viva, y que argumentaba que la proximidad es la clave para hacer que las ciudades tengan más vida.

Implementar este concepto nos lleva a poder reequilibrar nuestras ciudades para que se produzcan menos desplazamientos, los ciudadanos incrementen su calidad de vida y se respete al medio ambiente.

El modelo de la ciudad de 15 minutos está implantándose en París

Estas 3 ideas tan sencillas han conquistado a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que ha situado como prioritaria la introducción de este concepto en la capital francesa, lo que puede suponer que la ciudad de los 15 minutos sea el big bang de la proximidad.

Se pretende, por tanto, ir a un escenario de movilidad escogida, lo que conoce como desmovilidad, evitando en la medida de lo posible desplazamientos y aprovechando el tiempo en los lugares que frecuentamos.

En esta ciudad que tiene vida concurren 3 características o atributos:

  1. Cronourbanismo: El ritmo de la ciudad siga a humanos y no a los automóviles.
  2. Cronotopía: Los metros cuadrados sirvan para muchas cosas distintas.
  3. Topofilia: Amar nuestros barrios y que nos encante vivir en ellos.

En este sentido, Carlos Moreno identifica 6 funciones sociales urbanas que afectan directamente en la calidad de vida de los ciudadanos: una vivienda digna, tener un trabajo físico o digital en proximidad, poder comprar en las cercanías, poder cuidarse física y mentalmente, tener acceso a la cultura y también a la educación.

Todo ello es lo que se busca ofrecer en un radio de acceso de 15 minutos sin medios de emisión de CO2, a pie o en bicicleta

Esta nueva concepción más humana de la ciudad ha llevado a que organizaciones como C40 la incluyan entre las acciones que promueven.

Recordemos que C40 es una coalición internacional de ciudades que tiene como objetivo luchar contra el cambio climático y que apuesta, para lograr una recuperación equitativa y sostenible de la pandemia Covid-19, porque los alcaldes financien y desarrollen planes sostenibles.

Este nuevo modelo de ciudad supone una revolución en la cultura urbana, ya que su implantación depende más de que modifiquemos nuestra manera de vivir, que de incidir sobre las infraestructuras.

En la práctica, si cada empresa propusiera a sus trabajadores trabajar un día a la semana en casa, se produciría una disminución en la presión del transporte urbano, aumentando el consumo en los barrios donde viven estas personas.

Así, crear las ciudades de 15 minutos no es una inversión de dinero, sino de reutilización de lo que ya existe, mucho más y mejor

Para ello las ciudades deben dejar de realizar obras de infraestructuras que solo sirven a unos pocos, para darle paso a una ciudad repleta de naturaleza y diversidad.

La ciudad de 15 minutos apuesta por la vida y la proximidad

Esto también pasaría por establecer un diálogo con el comercio de la ciudad para que los comerciantes adecúen su capacidad para ofrecer productos y servicios y que los ciudadanos eviten las compras por internet.

Incluso en medio de la pandemia, se pueden generar oportunidades económicas creando modelos de negocios de cercanía, ya que ciertos hábitos van a perdurar y ofrecen oportunidades que pueden ser aprovechadas.

En este sentido, el desarrollo de lugares de uso mixto y el impulso a la construcción de viviendas asequibles, también colaboran en el desarrollo de estos nuevos barrios.

Este movimiento ecointeligente se está desarrollando más allá de la capital francesa, extendiéndose en ciudades como Melbourne, Ottawa, Detroit, Copenhague, Utrech, Milán o Dublín.

También se han interesado ciudades de América Latina como Buenos Aires, Montevideo, Lima, Medellín, Guayaquil, Bogotá o Río de Janeiro. España tampoco es ajena a la ciudad de 15 minutos, destacando las iniciativas de Madrid o Pontevedra.

Esta visión en tiempos de pandemia ofrece algo de serenidad para romper con ese ritmo de vida acelerado que nos lleva a ser esclavos del reloj y de vehículo particular.

Quizás por eso, la vida en la ciudad de 15 minutos se parece a que podemos llevar en nuestros pueblos, que representan una figura condenada al olvido y al abandono y que con motivo de la pandemia está volviendo a ser objeto de nuestras miradas. Pero eso lo trataremos en otro artículo 🙂

Para finalizar, os dejamos con un par de vídeos donde Carlos Moreno nos explica la esencia de la ciudad de 15 minutos:

Y tu, ¿te sentirías cómodo viviendo en la ciudad de 15 minutos?

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

Esta entrada tiene un comentario

  1. Eduardo Garcia

    El Arq. Carlos dice algo que he estado trabajando desde hace ya algún tiempo en resolver lo que encierra esta frase…»Las cosas que ya existen, que tenemos cerca y que no sabemos que están cerca»,,,»necesitamos salir del anonimato de la ciudad». … ¿Cuántas veces hemos tenido que tomar decisiones erradas? al, hacer desplazamientos innecesarios a quizás medianas a grandes distancias, y por no tener como comunicar una necesidad a la proximidad, nos vemos envuetlos en ir al mismo lugar que provee o satisface esa necesidad en forma . Quizás, y aqui el desafío exista alguien o algo en la proximidad que pueda de igual o mejor manera satisfacerla. Para ello se requiere un mecanismo que permita comunicar una necesidad o demanda de un bien o servicio en proximidad. Es decir conocer la «Demanda a tiempo real», y el mecanismo ideal es el desarrollar el Internte del Contexto. El contexto se está enriqueciendo en nuestras ciudades, y hay información relevante que nos acerca, y esta información no la tiene necesariaente una nube. Esta información la tienen las personas. El mecanismo: una mensajería que comunique la Demanda, y nos permita comunicarla en proximidad. Le he llamado Demanda por Proximdad». Un nuevo internet, con nuevos dominios, nuevos direccionamientos, nueva mensajería donde lo relevante aparte del contenido, no es «de quien y para quien» va el mensaje, sino «de donde y para donde va». Lo interesante es satisfacer la necesidad en proximidad, y para ello debemos potenciar esos mercados. Enpoderar al ciudadano, con un mecanismo para que con mas información relevante al contexto, tenga mayor oportunidad de comunicar su necesidad. Comparto esta visión, y es todo un desafío.

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