Un estilo de vida que devora nuestro Planeta

Según la trayectoria actual, en la era que nos ocupa, el Antropoceno, es incierto el futuro de muchos organismos vivos. De hecho, muchos indicadores son alarmantes.

El Índice Planeta Vivo 2016 de WWF analiza la biodiversidad de los ecosistemas

El Índice Planeta Vivo, que mide la abundancia de la biodiversidad a partir del seguimiento a 14.152 poblaciones de 3.706 especies de vertebrados, revela una tendencia decreciente constante.

En promedio, la abundancia de las especies estudiadas decayó un 58% entre 1970 y 2012

Las presiones procedentes de actividades no sostenibles contribuyen a la pérdida y degradación de los hábitats, y la sobreexplotación, el cambio climático y la contaminación afectan cada vez más a las especies analizadas.

En un escenario sin cambios, esta tendencia descendente persiste. Según lo previsto, las metas de las Naciones Unidas para detener la desaparición de la biodiversidad deberán cumplirse en 2020. Pero, para entonces, las poblaciones de las especies podrían haber disminuido 67% en promedio durante los últimos cincuenta años.

Esta situación no solo afecta a animales y las plantas, también las personas sufren el deterioro de la naturaleza. Los sistemas vivos mantienen respirable el aire y el agua potable y nos proporcionan alimentos nutritivos. Para seguir prestando estos servicios vitales necesitan conservar su complejidad, diversidad y resiliencia.

La manera en la que nos apropiamos de los recursos naturales ha tenido un impacto significativo en los sistemas ambientales de la Tierra y ha afectado por igual a las personas y a la naturaleza. Esto, a su vez, repercute en la condición de la biodiversidad y del clima.

Ciertas actividades son insostenibles y deben ser replanteadas

Otra forma de analizar las relaciones entre nuestra conducta y la capacidad del planeta es calcular la Huella Ecológica. Esta representa la exigencia que los seres humanos provocan sobre la capacidad de la Tierra para suministrar recursos renovables y servicios ecológicos.

Hoy, la humanidad necesita la capacidad regenerativa de 1,6 planetas para obtener los bienes y servicios que consume cada año

Además, la Huella Ecológica per cápita de las naciones de altos ingresos supera la de los países de bajos y medianos ingresos.

El estilo de vida de los países con altos ingresos generan demandas desproporcionadas de recursos no renovables, con frecuencia a expensas de los habitantes y la naturaleza del resto del mundo.

Si las tendencias actuales persisten, es probable que el consumo insostenible y los patrones de producción aumenten, a la par que la población humana y el crecimiento económico.

El crecimiento de la Huella Ecológica, la transgresión de los límites planetarios y la presión cada vez mayor sobre la biodiversidad están arraigadas en fallos sistémicos inherentes a los sistemas actuales de producción, consumo, finanzas y gobernanza.

Nuestro estilo de vida nos aboca a las condiciones inaceptables vaticinadas para el Antropoceno, la Humanidad tiene el desafío ineludible de corregir el rumbo y de aprender a trabajar dentro de los límites ambientales de nuestro Planeta y mantener y restaurar la resiliencia de los ecosistemas.

Debemos diseñar respuestas que estén a la altura del desafío de adoptar modos de producción y consumo sostenibles y resilientes. Este reto también está descrito en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.

La protección del capital natural de la Tierra y de los servicios de sus ecosistemas beneficia a las personas tanto como a la naturaleza. En un entorno natural debilitado y destruido es mucho menos probable construir un futuro justo y próspero, terminar con la pobreza y mejorar la salud.

Esta transformación requiere cambios fundamentales en 2 sistemas globales:

  • El primero es el energético, donde es clave un desarrollo acelerado de fuentes sostenibles de energía renovable y una transición de la demanda hacia energías renovables.
  • Y el alimentario, en el que 2 condiciones podrían contribuir significativamente a la producción de suficientes alimentos dentro de los límites del planeta: un cambio en la dieta de los países con altos ingresos, gracias al menor consumo de proteínas de origen animal ,y la reducción del desperdicio a lo largo de la cadena alimentaria.

Además, para fortalecer la resiliencia de los paisajes, los sistemas naturales y la biodiversidad, así como el sustento de quienes dependen de ellos, es fundamental optimizar la productividad agrícola sin exceder los límites de los ecosistemas, reemplazar las fuentes químicas y fósiles mediante la imitación de los procesos naturales, y estimular interacciones beneficiosas entre diferentes sistemas agrícolas.

La velocidad con que la tracemos nuestro rumbo en el Antropoceno será determinante para nuestro futuro

Al permitir y fomentar innovaciones significativas y habilitarlas para que los gobiernos, las empresas y los ciudadanos las adopten rápidamente, aceleraremos el viraje hacia una trayectoria sostenible.

Resumen del Índice Planeta Vivo 2016 de WWF

La comprensión del valor y las necesidades de nuestra cada vez más frágil Tierra también contribuirán a ello.

Si quieres profundizar en el tema puedes acceder informe completo en este enlace Planeta Vivo, Informe 2016: Riesgo y resilencia en una nueva era, también disponible en nuestro fondo documental ecointeligente.

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3 Responses to Un estilo de vida que devora nuestro Planeta

  1. Patricio Quintana 1 Noviembre, 2016 at 1:14 #

    Es duro leer este tipo de artículos y qué poco podemos hacer los ciudadanos frente al poder de transnacionales y gobiernos inescrupulosos. Sin el apoyo de gestiones eficaces, tratados internacionales y leyes que se cumplan, sólo queda unirnos y trabajar por el futuro de las nuevas generaciones. A “Un estilo de vida que devora nuestro planeta” se suma el calentamiento global. En el video de NatGeo Latinoamérica “Antes que sea tarde” producido y relatado por Leonardo Di Caprio, vemos cuan cerca estamos de sucumbir como especie. Antropoceno, ¡qué bien puesto el nombre para la era actual! somos responsables de lo que suceda a nuestro planeta Tierra. El momento es ahora, demostremos que somos la especie que piensa inteligentemente, todas las demás dependen de nosotros.

  2. Javier Medina 1 Noviembre, 2016 at 20:35 #

    Me quedo con tu frase Patricio “El momento es ahora, demostremos que somos la especie que piensa inteligentemente, todas las demás dependen de nosotros”
    Creo que podemos hacer poco si no nos concienciamos con el tema que tarde o temprano nos afectará a todos. Pero para ello se debería comenzar por educar y culturizar desde la infancia y concienciar a las futuras generaciones sobre un estilo de vida más natural, saludable y sostenible para todos.
    Enhorabuena por el post. Muy interesante.

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  1. Bitacoras.com - 31 Octubre, 2016

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