Global Circularity Protocol: la nueva brújula empresarial para medir la economía circular (1)

La economía circular ha dejado de ser una idea inspiradora para convertirse en una cuestión de estrategia, riesgo y competitividad. Y no es casualidad, ya que la extracción y el procesamiento de recursos explican más del 60% de las emisiones que calientan el Planeta.

El Global Circularity Protocol (GCP) es un marco global y voluntario  para ayudar a empresas a medir, gestionar y comunicar su desempeño circular

La Comisión Europea recuerda que el 90% de la pérdida de biodiversidad está asociada a la extracción y transformación de recursos y que hasta el 80% del impacto ambiental de muchos productos se determina en la fase de diseño.

Al mismo tiempo, la circularidad material de la UE se situó en el 12,2% en 2024, muy lejos de la ambición comunitaria de llegar al 24% en 2030, y la métrica global de circularidad se ha reducido al 6,9%, según Circle Economy.

El problema es que muchas empresas ya quieren actuar, pero no siempre saben cómo medir su circularidad empresarial de forma consistente. WBCSD detectó ya en 2018 que el 74% de las compañías entrevistadas usaban su propio marco para medir circularidad y alertó de una mezcla de métricas difícilmente comparable.

Años después, la propia iniciativa Circular Transition Indicators seguía señalando que no existe un enfoque de consenso para medir el avance hacia modelos circulares, y en este contexto aparece el Global Circularity Protocol (GCP).

Más que otra guía sobre economía circular, el GCP aspira a ofrecer un lenguaje común para pasar de la ambición a la gestión: definir objetivos, priorizar materiales, medir flujos, vincular impactos y comunicar resultados con mayor rigor.

1. ¿Por qué la circularidad necesita métricas fiables?

La transición circular se está acelerando, pero la medición no ha avanzado al mismo ritmo.

El análisis del contexto del GCP, publicado por WBCSD en 2024, concluye que las empresas encuentran dificultades para medir y divulgar su desempeño circular por la falta de métricas y marcos estandarizados, lo que complica la fijación de objetivos, el benchmarking y el cumplimiento en un entorno regulatorio cambiante e inconsistente.

La evidencia histórica va en la misma dirección, como mostró el estudio de WBCSD de 2018 indicando que la mayoría de las empresas medían sobre todo a nivel corporativo, que el 48% de las métricas identificadas se concentraban en operaciones internas y que las fases de diseño y uso apenas aparecían en los sistemas de medición.

Muchas organizaciones medían lo fácil, pero no siempre lo relevante para una circularidad real

La clave es que, sin métricas de circularidad robustas, la economía circular corre el riesgo de quedarse en narrativa. Y sin comparabilidad, es muy difícil que inversores, clientes, reguladores y equipos directivos distingan entre avances reales, mejoras parciales y simple comunicación corporativa.

WBCSD subraya precisamente que un marco común permite competir por desempeño y no por la capacidad de cada empresa para inventar su propia metodología.

2. ¿Qué es el Global Circularity Protocol?

El Global Circularity Protocol for Business se lanzó oficialmente a finales de 2025 en la COP30.

WBCSD y One Planet Network, alojada por PNUMA, lo presentan como un marco global, voluntario y basado en la ciencia para ayudar a empresas de todos los tamaños a medir, gestionar y comunicar su desempeño circular y sus impactos a lo largo de la cadena de valor.

Su desarrollo involucró a más de 150 expertos y más de 80 organizaciones de empresa, política pública y comunidad científica

Su propuesta de valor ofrece un enfoque paso a paso para encuadrar, preparar, medir, gestionar y comunicar el progreso circular.

La lógica de fondo es material: seguir los flujos que entran, atraviesan y salen de la organización, y conectar ese análisis con impactos sobre clima, naturaleza, equidad y desempeño empresarial.

El protocolo está construido sobre la base metodológica de los Circular Transition Indicators y alineado con marcos ya conocidos por las empresas, entre ellos GRI, ISO 59020, ESRS, IFRS S1/S2 y el GHG Protocol.

Esa interoperabilidad es probablemente uno de sus mayores atractivos, pues no obliga a empezar de nuevo, sino a ordenar y fortalecer lo que muchas organizaciones ya están intentando hacer.

También es un marco deliberadamente evolutivo. WBCSD indica que la versión 1.0 no pretende ser final ni exhaustiva, sino una base creíble para futuras iteraciones con mayor integración en reporting ESG y financiero.

Esto lo convierte en una herramienta útil hoy, pero también en una arquitectura con vocación de escalar.

3. ¿Qué problemas resuelve el GCP?

El GCP intenta resolver, sobre todo, 4 fricciones habituales en la sostenibilidad corporativa aplicada a circularidad:

  1. Falta de límites comparables. ISO 59020 insiste en que medir circularidad exige definir fronteras del sistema, seleccionar indicadores adecuados y aplicar un proceso de cálculo estandarizado y verificable. El GCP incorpora esa lógica al llevar a la empresa a decidir desde el principio si su análisis se hará a nivel de material, producto, actividad o unidad de negocio, y al proponer ámbitos y recorridos progresivos de aplicación.
  2. Desconexión entre circularidad e impacto. Muchas organizaciones saben cuánto reciclan, pero no siempre pueden relacionarlo con reducción de riesgos, uso de materiales vírgenes, emisiones, valor económico o decisiones de negocio. El GCP pretende cubrir esa brecha al combinar indicadores de desempeño circular con módulos de valor e impacto sobre clima, naturaleza, equidad y negocio.
  3. Distancia entre sostenibilidad y gestión. El protocolo no se queda en la medición, sino que obliga a analizar resultados, priorizar acciones, desarrollar una hoja de ruta y definir gobernanza. Es decir, convierte la circularidad en un asunto de compras, diseño, operaciones, finanzas, innovación y dirección, no sólo del equipo ESG.
  4. Comunicación externa. El GCP estructura la divulgación para inversores, reguladores, clientes, proveedores y otros grupos de interés, con el objetivo explícito de producir información útil para decidir (decision-useful) y no solamente para informar. Ese punto es especialmente relevante en un momento en el que crecen tanto las expectativas regulatorias como las exigencias de trazabilidad del mercado.

En nuestra próxima entrega trataremos sobre cómo el GCP convierte la estrategia circular en acción, qué beneficios aporta a la empresa y casos de uso para empresas y profesionales.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

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