Cumbre de Katowice: mucha expectación y poco avance ¿nos lo podemos permitir?

Tras dos citas de transición con acuerdos y logros tibios (COP22 y COP23), y esperada como el catalizador que iba a poner en marcha el Acuerdo de París (COP21), la cumbre del clima de la ONU que se ha celebrado en la ciudad polaca de Katowice (COP24), ha conseguido cerrar in extremis un pacto que servirá para desarrollar lo propuesto en la cumbre de París a partir de la próxima década.
Los modestos avances de la COP24, cumbre del clima de Katowice
Una vez más, las tensiones entre los bloques de países a la hora de asumir que es necesaria más ambición en la lucha contra el cambio climático han marcado el techo de los logros.
Por el lado más conservador, se han situado Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait. A favor del compromiso con la lucha contra el cambio climático, la Unión Europea y un grupo de países en desarrollo y pequeños Estados insulares amenazados por el incremento del nivel del mar.
Como los acuerdos deben ser aceptados por unanimidad de todos los Estados, el texto final aprobado es menos ambicioso que los borradores que se manejaban en un principio, principalmente, en lo relativo a los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que es necesario acometer.
Como punto de inicio se establecían 2 cuestiones: el desarrollo del reglamento para aplicar el Acuerdo de París; y una declaración que tenía que recoger las conclusiones del informe de expertos de IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) que asesoran a la ONU y que advierten de que el mundo se está quedando sin tiempo para evitar las consecuencias catastróficas del cambio climático.
Respecto a la primera cuestión, la parte más importante del reglamento del Acuerdo de París sí se ha aprobado, quedando pendiente su desarrollo.
El apartado referido a los mercados de carbono bloqueó durante horas la negociación. Finalmente, ante las pretensiones de Brasil, cuya economía se ve favorecida por esos mecanismos al contar con amplias zonas forestales, se ha decidido que este asunto se cerrará dentro de un año, en la próxima cumbre COP25.
El resto del reglamento, que incluye medidas de transparencia común, recortes, adaptación a los impactos del calentamiento global y financiación, se ha cerrado de manera satisfactoria.
Lo más duro de la cumbre ha sido la declaración final, de marcado carácter político, y que debía instar a los países a ser más ambiciosos y a presentar planes de recortes de emisiones de gases de efecto invernadero más duros.
En el centro de la discusión ha estado el antes mencionado informe del IPCC que detalla los riesgos a los que se enfrenta el Planeta si la temperatura supera los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales. ¡Ahora ya vamos por 1 grado de aumento!

La esencia de este informe ha sido despreciada por el eje conservador: EEUU, Arabia Saudí, Rusia y Kuwait

Numerosos grupos se han manifestado a favor de recortes de GEI ambiciosos
Recordemos que el Acuerdo de París planteaba el objetivo que la temperatura media del planeta no supere los 2 grados y que se intente que incluso se quede por debajo de 1,5 grados.
Para ello, todos los países deben presentar planes para recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Los que hay sobre la mesa no son suficientes, ya que llevarían al Planeta a incrementar las temperaturas más de 3 grados a final de siglo.
Y el informe del IPCC deja claro qué deben hacer los países para cumplir el objetivo más ambicioso, el del 1,5: reducir alrededor de un 45% sus emisiones sobre los niveles actuales.
En resumen, destacamos como puntos negativos o no cubiertos:

  • La influencia funesta de los países con intereses en el petróleo al intentar reducir la ambición y la urgencia en los compromisos y la influencia del informe especial del IPCC sobre cambio climático y 1,5°C.
  • Los avances insuficientes con los compromisos de reducción de emisiones para la próxima década, a entregar por cada país a la ONU para 2020. La decisión no recoge con claridad la necesidad de iniciar en la próxima década una descarbonización profunda, rápida y duradera, de acuerdo con las recomendaciones contundentes del informe especial del IPCC y las conclusiones del Diálogo de Talanoa.
  • La financiación para los países más vulnerables y con menos recursos sigue siendo insuficiente para cubrir sus necesidades de desarrollo limpio, adaptación a los impactos del cambio climático y, en cada vez más casos, para hacer frente a las pérdidas y daños permanentes provocados por los fenómenos progresivos y episodios extremos.

Hemos dejado para el final los puntos que suponen un avance para continuar trabajando a favor de la sostenibilidad:

  • La Declaración del grupo de países de la Coalición de Ambición Elevada ha señalado de forma muy clara el camino a seguir.
  • España ha destacado por su compromiso con la descarbonización y su papel facilitador en cuestiones clave, sobre todo en el capítulo del reglamento que versa sobre la transparencia en la aplicación del Acuerdo de París.
  • La aprobación de una primera versión del Reglamento del Acuerdo de París empieza a orientar la aplicación del tratado, aunque deja aún demasiado a la interpretación de los países, o con temas sin cerrar o aparcados para 2019.
  • La juventud mundial ha empezado a hacerse notar, como colectivo enormemente afectado y preocupado por el cambio climático y dispuesto, como la adolescente sueca Greta Thunberg, a pasar a la acción.

Y es con la esperanza que nos infunde Greta Thunberg con la que queremos despedirnos:

¡Necesitamos seguir avanzando a pasos agigantados en la reducción de emisiones!

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

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