¿Pueden ayudar las TIC a la sostenibilidad de nuestro estilo de vida?

Cuando hablamos de desarrollo sostenible buscamos hacer compatibles la mejora de la calidad de vida, el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

La sostenibilidad de nuestro estilo de vida se enfrenta a fenómenos inquietantes: el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad o la contaminación, todo ello en un entorno de desigualdad creciente entre países, regiones y sectores sociales. Y si esto fuera poco, no parecemos estar dispuestos a renunciar a ciertas ventajas del progreso económico.

Sin embargo, contamos con algunas herramientas, como pueden ser la tecnología y los recursos económicos, que nos pueden colocar en la vía del desarrollo sostenible, eso si, con el liderazgo decidido de las personas.

El sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) tiene el potencial de liderar este cambio hacia el desarrollo sostenible

Un sector dinámico el de las TIC que está acostumbrado a cambios rápidos, grandes inversiones y al manejo de la investigación y de sistemas complejos. A lo que tenemos que sumar un capital humano innovador y emprendedor, acostumbrado a suministrar servicios que se adivinan clave para crear soluciones para combatir el cambio climático.

La ecoeficiencia está presente en los centros de proceso de datos actuales

¿Cómo pueden ayudar las TIC a la sostenibilidad de nuestro estilo de vida? Por ejemplo, las TIC ayudar a reducir viajes y transportes de mercancías innecesarios. Ayudan a trabajar de una forma más flexible y ecoeficiente. Contribuyen al paso de productos a servicios (servitización) desmaterializando una parte de la economía.

Son solo unos ejemplos del impacto que pueden tener las TIC sobre el medio ambiente

En un estudio del World Wide Fund for Nature (WWF, 2008) las consecuencias derivadas de la utilización de las TIC se clasifican en 3 categorías:

Efectos directos

En este apartado se incluirían los efectos generados en un primer nivel por los equipos y las infraestructuras TIC.

Ejemplo sería la producción de los equipos (que lógicamente consume energía y produce emisiones) o su deterioro (especialmente si los equipos desechados no son debidamente reciclados).

Efectos indirectos

En un siguiente nivel, las TIC se han incorporado a otras muchas actividades. Al tratarse de tecnologías horizontales, de propósito general, se puede afirmar que estos efectos se extienden a prácticamente cualquier sector de la actividad económica.

Estos efectos pueden ser positivos, pero también negativos. Si nos centramos en el caso del transporte, la sustitución de viajes por videoconferencias contribuye al ahorro de energía y a la reducción de emisiones.

Pero, en un sentido contrario, las TIC permiten la utilización de técnicas de optimización de almacenes y entrega sincronizada (just-in-time), técnicas que, sin embargo, incrementan el número de veces que los suministradores están obligados a transportar mercancías.

Efectos sistémicos

Los efectos sistémicos son los más significativos, pero también los más difíciles de evaluar. Estos efectos vienen asociados con los nuevos hábitos, estructuras sociales y patrones de consumo que surgen cuando los productos, servicios y aplicaciones TIC son usados con más intensidad o de una manera diferente.

Este cambio en las estructuras institucionales evoluciona de modo dinámico y se refuerza o debilita de acuerdo con patrones de uso no siempre controlables. Ello significa que, dependiendo de cuál sea dicha trayectoria, la difusión en la sociedad de un nuevo servicio o aplicación puede acabar generando hábitos beneficiosos, pero también perniciosos, desde el punto de vista de la reducción de emisiones contaminantes.

Países avanzados como Japón, han realizado estudios que estiman que los efectos negativos directos originados por las TIC aumentan muy lentamente, mientras que la reducción de emisiones provocada por los efectos indirectos y sistémicos podrían llegar a contribuir a una reducción del 3% de las emisiones totales de CO2.

La videoconferencia ayuda a evitar desplazamientos y emisiones de GEI

Lo cierto es que existe un consenso generalizado en relación al balance positivo del uso de las TIC, que nos permite concluir que una mayor utilización de las TIC puede ayudar a reducir el volumen de emisiones de gases causantes del efecto invernadero.

Y tu, ¿eres partidario de incorporar las TIC en tu día a día? 

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