¿Cuál es el modelo de evolución de una Smart City?

El papel de la normalización en la Smart City

Después de haber tratado el concepto de Smart City desde distintos puntos de vista en esta ocasión vamos a profundizar en su modelo de evolución.

Los expertos destacan cuatro fases en la evolución hacia una smart city que no tienen por qué seguirse en un orden secuencial:

  • Vertical, en la que se dota a los servicios urbanos de tecnología para mejorar su gestión.
  • Horizontal, en la que se desarrolla una plataforma de gestión transversal de los diferentes servicios.
  • Conectada, en la que se interconectan y comienzan a interoperar los diferentes servicios verticales o sectoriales a través de una plataforma de gestión.
  • Inteligente, donde se gestiona la ciudad de forma integrada y en tiempo real y se genera un ecosistema basado en la inteligencia compartida entre todos los agentes

Lo que se conoce como smart city se suele asociar a un concepto que supone necesariamente evolución y mejora continua. Cada ciudad tiene su problemática específica y parte de situaciones y demandas de sus ciudadanos diferentes, por lo que su plan estratégico y su ritmo de desarrollo serán diferentes.

Aún así, se puede concluir que existe un modelo común con distintos estadios de evolución. Las cuatro fases antes mencionadas se definen y desarrollan de la siguiente forma:

Vertical

Supone la introducción de tecnología en los diferentes servicios sectoriales o verticales urbanos (gestión de aguas, de residuos, movilidad …) tal y como están haciendo ya muchas ciudades del mundo.

Cada uno de los ámbitos de gestión del Ayuntamiento impulsa estos cambios generalmente de forma autónoma y de la mano de las empresas de servicios urbanos correspondientes. En España, un ejemplo sería el proyecto piloto del Ayuntamiento de Málaga, en colaboración con su proveedor de recogida de residuos, para instalar sensores en varios camiones, de forma que se puedan optimizar las rutas en base a la información recogida. Otros ejemplos más avanzados podemos encontrarlos en los sistemas integrados de transporte que engloban autobús, metro, tren y tranvía. La publicación básica de información de los servicios estaría comprendida también dentro de esta primera fase.

Contenedores de residuos gestionados mediante RFID y GPS

Horizontal

La segunda etapa se caracteriza por una visión horizontal. Tanto en el ámbito de los servicios, como en el de las infraestructuras físicas y tecnológicas. También en España casos como los de Santander, Rivas Vaciamadrid, Valencia o Barcelona muestran diferentes caminos con ese mismo objetivo. En esta etapa, se debe implantar una plataforma horizontal de gestión y se comienza a compartir información para prestar servicios de forma más eficiente y para lograr economías de escala.

Conectada

En esta tercera fase o capa el objetivo es tener la ciudad interconectada con la involucración y participación de todo el ecosistema. Una vez la ciudad haya digitalizado los servicios y haya implementado una solución horizontal, se trata de interconectar la ciudad, el ciudadano, los servicios urbanos, las universidades y en definitiva todo el entramado local. El objetivo es contar con plataformas interoperables y con infraestructuras comunes e interconectadas.

Esto facilitará la captura adicional de sinergías entre servicios verticales y la mejora y desarrollo de nuevos servicios de alto valor añadido para el ciudadano y la empresa, tomando como base la información compartida.

Live Singapore, representación de información en isocrónicas

Resulta complicado encontrar alguna ciudad de la que pueda decirse que se encuentra en esta etapa. No obstante, es posible destacar el proyecto de LIVE Singapore. En esta iniciativa se utilizan sensores, elementos conectados a internet y los propios teléfonos móviles de los ciudadanos para medir en tiempo real cómo funciona la ciudad y cómo interactúan sus ciudadanos con ella. El cruce y el análisis de los diferentes datos obtenidos permite, por un lado, tomar decisiones estratégicas y mejorar la gestión de la ciudad, y por otro, ofrecer información en tiempo real a los ciudadanos para que tomen las mejores decisiones personales, basadas en la situación de su entorno.

Inteligente

En la cuarta y última fase del modelo de evolución de la smart city los gestores toman decisiones de forma predictiva, anticipándose a las circunstancias en base a datos estadísticos y disponen de un ecosistema desarrollado de innovación a escala.

Se puede decir que un gobierno inteligente es aquel que a partir de datos heterogéneos toma decisiones inteligentes que impactan en una mejor gestión de la ciudad. El reto fundamental para alcanzar esta fase es implementar una tecnología avanzada a escala de toda la ciudad, contando con el ecosistema como pieza fundamental de su construcción y posterior despliegue.

La inteligencia compartida juega un rol fundamental por todos los agentes del ecosistema donde la plataforma de ciudad se comporta como un facilitador de soluciones colaborativas y un habilitador de nuevos modelos de negocio. Además de este ecosistema de innovación, se facilita un entorno de machine learning que permite actuaciones en tiempo real

Nos encontramos en una fase inicial de despegue de un cambio estructural que va a revolucionar la forma de entender las ciudades

En paralelo, y acompañando a estas cuatro fases se va desarrollando un ecosistema de interrelaciones, tanto de información como de negocio, cuyo objetivo principal es ir dotando a la smart city de mayor conectividad y ecointeligencia para ayudar activamente a mejorar la vida dentro de la ciudad.

La Smart City y el pago electrónico de servicios

Los actores principales de este ecosistema son los gobiernos, las universidades y las empresas privadas, entre las que destacan las prestadoras de servicios (energía, comunicaciones, recogida de residuos sólidos urbanos, limpieza viaria …), y los desarrolladores de servicios y aplicaciones innovadoras.

Estos cuatro agentes, de la mano de la plataforma (Smart City Platform – SCP) y empleando como input los datos de la ciudad, son quienes la ayudan a pasar de una fase a otra.

En conclusión, es en este ecosistema en el que la ciudad debe apoyarse para poder mejorar y optimizar sus servicios actuales y para fomentar la creación y diseño de los servicios del futuro siendo el rol de la ciudad, la gestión del ecosistema mediante la regulación y la licitación de servicios que fomenten la innovación e inversión.

Puedes acceder a más información en el estudio realizado por el Centro de Innovación del Sector Público de PwC e IE Business School y titulado Smart Cities: La transformación digital de las ciudades, también disponible en nuestro fondo documental.

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