Biodiversidad a prueba de bombas

Almacén fitogenético que preserva la biodiversidad

¿Conoces la Global Crop Diversity Trust (GCDT)? Quizás no te venga a la memoria ahora pero hablamos de una asociación independiente sin fines de lucro fundada por Cary Fowler en 2006, que trabaja con investigadores, grupos de conservación, agricultores y colectivos con intereses agrícolas, con el objetivo de conservar los recursos fitogenéticos de todo el mundo, que dicho sea de paso, cada vez son más reducidos.

Como parte de la misión del GCDT se ha construido una enorme cámara subterránea debajo del manto de hielo de una pequeña isla del archipiélago noruego de Svalbard, en el Océano Ártico, una de las zonas más remotas del Planeta.

El laberinto de galerías que recorre el interior de esta cámara acondicionada contiene miles de semillas poco frecuentes de todas las partes del mundo para que puedan ser usadas por generaciones venideras.

Esta cámara actúa como un depósito a prueba de bombas que puede almacenar hasta 3 millones de variedades usadas en la agricultura, y así garantizar su custodia en un mundo cada más amenazado por calamidades de todo tipo, donde cada vez son más frecuentes las causadas por el Hombre.

Esquema del almacén de Svalbard en Noruega

El GCDT actúa como una propiedad comunitaria (procomún) autogestionada a escala mundial, con una red formada por miles de científicos y cultivadores que buscan constantemente semillas de variedades de plantas tradicionales y silvestres para trasladarlas a sitio seguro y así aumentar las reservas de este almacén ecointeligente.

En 2010 el GCDT puso en marcha un programa mundial para encontrar, catalogar, y conservar los parientes silvestres de las 22 plantas comestibles básicas de las que depende la supervivencia de la humanidad

La intensificación de la defensa de este capital natural común se produce en un momento en el que las nuevas tecnologías informáticas aceleran los estudios de investigación genética.

Se pueden almacenar hasta 3 millones de especies de semillas

El nuevo campo de la bioinformática ha alterado radicalmente la esencia de la investigación biológica, como ha pasado con las TICs e Internet entorno a la generación de energías renovables y de la impresión 3D. Según estudios recientes, los costes de secuenciar ADN se está desplomando a un ritmo que supera la famosa curva exponencial de la Ley de Moore sobre la potencia de los procesadores.

La posibilidad de que la investigación genética se casi gratuita y de que sus aplicaciones en el futuro sean tan baratas, hace que la gestión de la propiedad común y que sus aplicaciones en el futuro sean igual de baratas.

La presión por la libertad de acceso a recursos biológicos del Planeta recuerda mucho a la presión que recibió una industria entre 1992 y 2008 … ¿Adivinas cuál?

Si estás en lo cierto. Nos referimos a la libertad de acceso al software, música, vídeos y noticias, cuando la caída de los costes marginales de generar información dio lugar a propiedades comunes soluciones sostenibles de Código Abierto como Linux y Wikipedia.

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2 Responses to Biodiversidad a prueba de bombas

  1. LUIS CESAR IBARRA FLORES 27 mayo, 2015 at 5:11 #

    quienes van a volver a sembrar la tierra después del final?cuantos años deberan pasar hasta que podamos volver a la suiperficie los que queden ??

  2. Segundo Eloy López Medina 27 mayo, 2015 at 6:28 #

    Fue una prodigiosa idea llevada a la realidad, en una época de por si muy inestable para los recursos fitogenéticos.

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