Economía circular y decrecimiento: hacia una sociedad circular justa

La economía circular ha ganado terreno contra el despilfarro, pero puede quedarse corta si se limita a reciclar, mejorar la eficiencia y confiar en el crecimiento verde.

La economía circular y el decrecimiento proponen ampliar el foco garantizar servicios esenciales dentro de los límites planetarios

Investigaciones recientes sobre el decrecimiento propone ampliar el foco con cuestiones como reducir la demanda material innecesaria, priorizar la suficiencia, repartir mejor los recursos, y garantizar servicios esenciales dentro de los límites planetarios.

La lección no es abandonar la tecnología, sino situarla dentro de una transformación social e institucional: ¿circular para qué y para quién?

La humanidad puede coordinar satélites y comunicar a miles de millones de personas en tiempo real, pero sigue sin asegurar una vida digna para todos dentro de los límites biofísicos de la Tierra.

Ya se han sobrepasado 7 de los 9 límites planetarios, mientras más de la mitad de la población mundial vive con menos de 10 dólares diarios en paridad de poder adquisitivo. Al mismo tiempo, el 10 % más rico concentra el 75 % de la riqueza y genera el 48 % de las emisiones mundiales.

La contradicción es también distributiva, pues quién consume, decide, se beneficia y soporta los impactos, por lo que la transición necesita algo más que cerrar ciclos materiales.

1. Los límites de una economía circular centrada en el reciclaje

La economía circular convencional suele presentarse como una combinación de reciclaje, innovación, competitividad y crecimiento verde.

Ese enfoque aporta herramientas necesarias, pero suele confiar en un desacoplamiento absoluto: en el que el PIB crezca mientras disminuyen, en términos totales y con suficiente rapidez, las emisiones y el uso de materiales.

La evidencia disponible no muestra que ese desacoplamiento se esté produciendo a la escala y velocidad exigidas por la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.

La eficiencia puede reducir el impacto por unidad, pero no garantiza una reducción del impacto total si aumentan la producción y el consumo.

Esta es la lógica del efecto rebote, ya que parte del ahorro conseguido puede quedar neutralizado por un mayor volumen de actividad

El reciclaje también tiene límites físicos. pues los materiales pierden calidad en ciclos sucesivos, la recogida y el reprocesado requieren energía e infraestructuras, y las materias secundarias no sustituyen por completo a las vírgenes.

Además, un sistema volcado en reciclar necesita un flujo continuo de residuos, lo que se denomina una economía que funciona con basura. La tecnología sigue siendo imprescindible, pero debe estar subordinada a objetivos de reducción material, durabilidad y bienestar.

2. ¿Qué significa realmente el decrecimiento?

El decrecimiento no equivale a una recesión.

Una recesión es una contracción desordenada dentro de una economía dependiente del crecimiento, con desempleo y deterioro social.

El decrecimiento estudia cómo organizar economías capaces de prosperar sin necesitar una expansión permanente del PIB, orientando su finalidad hacia el bienestar social y ecológico.

Tampoco pretende bloquear el desarrollo del Sur Global. Su planteamiento es liberar recursos, trabajo y capacidad productiva hoy orientados a abastecer el sobreconsumo del Norte Global, para que los territorios con carencias puedan atender sus propias necesidades.

Distingue entre actividades que deben disminuir, como la producción superflua, y otras que deben ampliarse, como salud, educación, vivienda adecuada o energía limpia.

La justicia social ocupa un lugar central. El bienestar no depende únicamente de elevar ingresos agregados, sino de garantizar rentas dignas, protección social, negociación colectiva y servicios públicos de calidad.

Tampoco nos podemos limitar a criticar, sino que es necesario analizar impuestos a la riqueza, reducir el tiempo de trabajo, garantizar el empleo y regulaciones ecológicas.

Finalmente, no existe un único modelo decrecentista y podemos encontrar planteamientos como la economía del bienestar, el Buen Vivir andino, Ubuntu, la economía budista, las cooperativas, las asambleas ciudadanas y los presupuestos participativos.

Son vías plurales para deliberar sobre futuros posibles, no una receta cerrada.

3. Claves para los profesionales de la economía circular

3.1 Priorizar las estrategias que conservan más valor

La primera lección es ascender en la jerarquía multierre de valor: rechazar, reducir, reutilizar, reparar, reacondicionar, remanufacturar y prolongar la vida útil antes de reciclar o recuperar energía.

No se trata de eliminar el reciclaje, sino de impedir que legitime un volumen creciente de producción

La jerarquía multi-R tiene su papel en la economía circular

Los ejemplos muestran la diferencia. Reutilizar acero evita 0,36 kg de CO₂ por kilogramo frente al reciclaje y 1,78 kg frente al acero virgen.

Reparar y alargar la vida de un hervidor eléctrico puede reducir hasta un 35% su impacto ambiental.

Los cafés de reparación y las redes de reutilización muestran que hacen falta diseño circular, repuestos, competencias técnicas y modelos compatibles con productos más duraderos.

3.2 Integrar la dimensión social desde el inicio

Contar empleos circulares no basta, sino que también hay que evaluar su calidad, las condiciones laborales, la propiedad de la tecnología, el acceso a productos y recursos, la participación en las decisiones y la distribución de costes y beneficios.

La cooperativa SWaCH, en Pune, ilustra esta idea, ya que recuperadores informales se organizaron democráticamente y prestan servicios de gestión y reciclaje al 70 % de la ciudad, mejorando los medios de vida de 3.000 trabajadores.

La enseñanza es que formalizar no debe desplazar a quienes sostienen la actividad, sino reconocer derechos, voz, remuneración y capacidad de gobierno.

La agricultura urbana y el compostaje comunitario ofrecen otra pista: además de reducir residuos, pueden reforzar soberanía alimentaria, biodiversidad, empleo, redes vecinales y salud física y mental.

La circularidad gana resiliencia cuando se diseña como infraestructura social.

3.3 Pensar más allá de sistemas dependientes del crecimiento

La tercera lección afecta a las instituciones.

La provisión pública o comunitaria de salud, educación, vivienda, transporte, energía renovable y garantías de empleo puede satisfacer necesidades con menos recursos que sistemas privatizados y fragmentados.

Una modelización estudiada sostiene que 8.500 millones de personas podrían alcanzar vidas dignas con el 30% del uso material y energético actual mediante esa provisión.

El transporte lo concreta: las ciudades orientadas al transporte público presentan un consumo energético per cápita 20 veces menor que las dominadas por el vehículo privado.

Para un proyecto circular, esto implica comparar sistemas completos, no solamente producto, pues electrificar coches es útil, pero una movilidad basada en transporte colectivo, proximidad y menor necesidad de desplazamiento puede ahorrar más materiales y energía.

4. Conclusión

Los profesionales de la economía circular pueden aprender de los estudios recientes sobre el decrecimiento a pasar de la mera optimización de los flujos materiales a cuestionar también su escala, finalidad y distribución.

Una transición verdaderamente circular no consiste sólo en mantener los materiales en uso durante más tiempo, sino en reducir las demandas innecesarias, priorizar la suficiencia, proteger los límites planetarios y garantizar que los beneficios sociales y ambientales se repartan de forma justa.

Esto exige complementar la innovación tecnológica con cambios institucionales, democráticos y económicos capaces de orientar la producción hacia las necesidades colectivas, no únicamente hacia la rentabilidad o el crecimiento del PIB.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

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