¿En qué consiste la huella de carbono digital?

La huella de carbono digital es esa contaminación que no vemos y que procede de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que produce el uso de las Tecnologías de Información y las Comunicaciones (TIC), y en especial todo lo relacionado con internet.

La huella de carbono digital procede de las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el uso de internet

Según estimaciones recientes se calcula que ya supone entre un 1,8% y un 2,8% de las emisiones totales, y en menos de 10 años consumiremos el 20% de la energía generada en el mundo y la huella de carbono digital igualará a la del transporte.

Como hemos visto en otras ocasiones, el cálculo de la huella de carbono es una herramienta que nos permite conocer el volumen de gases de efecto invernadero que produce una actividad o servicio.

La huella de carbono se mide en toneladas de CO2 emitidas y es esencial para poner en marcha iniciativas que nos permitan reducirla

Cuando hablamos de la huella de carbono digital, gran parte de lo que genera esa contaminación se debe a la construcción y mantenimiento de los centros de datos que procesan las transacciones y actividades digitales.

Los centros de datos son un activo crítico para el funcionamiento y la continuidad del negocio, y por lo tanto están equipados con componentes redundantes y de copia de seguridad, conexiones de comunicación de datos, controles ambientales (como la climatización o la supresión de incendios) y dispositivos de seguridad, entre otros.

Se calcula que el consumo de electricidad global de los centros de datos que dan soporte a la actividad de internet (unos 205 TWh aproximadamente) es equivalente a lo que consume un país como puede ser España.

Por ejemplo: 1 hora de Netflix emite 55 gramos de CO2, las 47.000 búsquedas de Google cada segundo generan 500 kilogramos de CO2 y el consumo de Youtube de un año, diez millones de toneladas, es similar al de la ciudad escocesa de Glasgow, donde se ha celebrado la COP26.

Esta elevada huella no se debe en tanta medida a los mensajes o acciones que se realizan en internet, sino que en algún momento todos los datos que se guardan y comparten se almacenan ya sea en el servidor, correo o en un dispositivo que consume energía y por lo tanto necesita suministro eléctrico, lo que genera grandes cantidades de CO2.

Otra variable que influye considerablemente es el número de horas que esté encendido un dispositivo. Informes relacionados ponen como ejemplo el del teléfono inteligente y la televisión: el primero consume menos que el segundo, pero el teléfono puede estar encendido las 24 horas del día y el televisor no lo suele estar.

Debido a la gran cantidad de alternativas que ofrecen las TIC, nuestros patrones de comportamiento han cambiado, lo que altera directamente el uso de recursos, tales como la electricidad.

Estudios sobre este punto indican como los perfiles de demanda de electricidad se ven afectados por el uso residencial de televisión o internet, modificando la forma de las curvas de demanda de electricidad, aumentando el consumo de electricidad especialmente durante la tarde y la noche.

Francia es uno de los países con mas centrales nucleares

¿Y qué podemos hacer nosotros para reducir nuestra huella de carbono digital?

Aunque las grandes compañías ya se han puesto en marcha para buscar soluciones para reducir sus emisiones, somos nosotros a título individual los que podemos modificar esta tendencia al alza de nuestra huella de carbono digital siguiendo recomendaciones como las siguientes:

  • Reduce el tamaño de los documentos que envías por correo electrónico para disminuir el peso del mensaje.
  • Limpia los dispositivos y eliminar aquellos documentos, videos e imágenes duplicadas o que no se utilizan.
  • Borra correos que ya no sean de utilidad. Quizás te sorprenda pero eliminar 30 correos electrónicos se pueden ahorrar hasta 222 W.
  • Cancela las suscripciones electrónicas que no leas.
  • Haz uso de la función de optimizar uso de energía de tus dispositivos electrónicos y cierra las aplicaciones que no estés utilizando.
  • Desinstala apps y programas que no se utilizan.
  • Pásate a empresas de hosting verde.
  • Utiliza motores de búsqueda responsables que, por ejemplo, donen parte de sus ganancias para reducir nuestra huella de carbono
  • Contrata electricidad 100% renovable.
  • Aplica la jerarquía multierre y otros planteamientos de economía circular.

Recuerda que es necesario que los comportamientos ecointeligentes que poco a poco estamos incorporando al lado más físico de nuestra vida se trasladen también a un consumo responsable en nuestras cada vez más abundantes actividades digitales.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Maria Rubiano

    La verdad aun no entiendo el concepto de la huella de carbono, es por el uso de tecnología o por existir?

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