La nueva movilidad estará centrada en las personas

Cuando vi por primera vez la película Blade Runner quedé impactado con los vehículos voladores que nos mostraban para el futuro (entones algo lejano) del año 2015. Este umbral lo hemos sobrepasado y esa propuesta para un transporte eficiente basado en el movimiento de los vehículos se está demostrando que no es lo que necesitamos.

La movilidad actual está centrada en los medios de transporte, no en las personas

Dejando anécdotas e inventos, una sociedad ecointeligente requiere de un nuevo paradigma centrado en el movimiento de las personas, que tenga en cuenta el transporte como experiencia, y que priorice modos que consumen eficientemente los recursos, como pueden ser el caminar, el uso de la bicicleta o el transporte público.

Con las condiciones adecuadas, podemos disfrutar de la movilidad urbana, pero cuando no son buenas, por ejemplo, porque las aceras están en mal estado, las vías son peligrosas o los medios están sucios o saturados, el transporte puede ser una experiencia poco recomendable.

Cuando a nosotros, como viajeros, se nos pregunta sobre lo que queremos, solemos coincidir en que la comodidad y la proximidad priman sobre, por ejemplo, la velocidad.

Quizás esto nos pueda dar pistas sobre dónde deben ir las inversiones. Arreglar aceras, dotar de más medios al transporte público e informar al ciudadano en su movilidad puede ser más interesante que ampliar carreteras.

Esas mejoras son apreciadas por los que vivimos y trabajamos en comunidades urbanas. Es fácil pensar en la innovación para disponer de sistemas de transporte más eficientes, pero también las políticas de transporte pueden fomentar buenas soluciones para la comunidad.

Portland y su red de transporte público

Ahora que citamos a la innovación, decir ésta aumenta con la diversidad, cuando en un mismo sitio conviven personas y sectores económicos diferentes, ya que surgen oportunidades de colaboración, de ahí que el hecho de que cuanto mayor es el tamaño y la diversidad de una urbe, mayores son la productividad y la innovación.

La innovación también requiere de cierta asequibilidad, es decir, la capacidad de poder vivir de una manera digna y, en consecuencia, para poder asumir con libertad ciertos riesgos económicos, por ejemplo, el de ser emprendedor.

Por cada startup que triunfa, una ciudad debe incubar docenas de estas pequeñas empresas, y por cada artista que tiene éxito, hay cientos que lo están intentando sin conseguirlo.

De ahí que, al contrario de lo que está pasando en algunos polos de desarrollo, la innovación requiera de transporte y vivienda  asequible para los trabajadores, así como espacios baratos para instalar oficinas y estudios, además de muchos lugares de socialización y para compartir, como pueden ser cafeterías y bares, y parques y zonas verdes para caminar y que surja la inspiración y las grandes ideas.

Según datos de la ONU, el 54% de la población mundial actual reside en áreas urbanas y se prevé que para 2050 se alcance el 66%

Aunque la mayoría de las ciudades, con sus planes de Smart City, están aplicando algunas de políticas innovadoras alrededor de esa movilidad centrada en el ciudadano, no existe un modelo que se pueda trasladar de manera genérica.

La idiosincrasia de cada población y sus grupos de influencia pueden dar lugar a que sea difícil separarse del automóvil privado, por lo que normalmente se apuesta por mejoras centradas en su uso.

China y su tráfico rodado insostenible

Sin embargo, podemos observar ejemplos en algunas de las ciudades prósperas y habitables, como Hong Kong, Londres, Singapur o Estocolmo, en los que un sistema de transporte más diverso, colaborativo y ecoeficiente beneficia a todo el mundo, incluso a los profesionales del transporte de pasajeros, que sufren menos atascos y problemas de aparcamiento, y menos tensiones en su trabajo diario.

Quizás, si pensáramos que realmente estamos en un momento crítico de la historia humana, nos daríamos cuenta que es el momento de invertir en el tipo de ciudad sostenible en el que va a vivir más de la mitad de la población futura del mundo. Y en este modelo de ciudad, la movilidad de sus integrantes es un punto esencial.

Por nuestra parte, como individuos, sería bueno hacernos preguntas y reflexionar sobre este modelo de ciudad que tenemos que plantear y ejecutar: ¿cómo conseguir que nuestro barrio sea un buen lugar para pasear? ¿qué nos impide aprovecharnos de las bondades de la bicicleta? ¿cómo introducir el transporte público en nuestras vidas y que el coche particular sea un medio secundario?

Las respuestas a estas preguntas formarán parte de este modelo de movilidad centrada en las personas que aspiramos a conseguir.

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