Cambio climático: código rojo para la humanidad

Ésta es la sentencia con la que António Guterres, secretario general de la ONU, ha presentado el la primera parte del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

El cambio climático es un código rojo para la humanidad

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado en 1988 para evaluar de forma integral el conjunto de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos disponibles sobre el cambio climático, sus causas, posibles consecuencias y estrategias de respuesta por parte de los Gobiernos.

Esta primera entrega del informe actualiza el que se publicó en 2013, y tiene 13 capítulos centrados en la física del cambio climático, concretando cuál es el estado del clima, cómo ha variado, qué parte de esa variación es atribuible a la actividad humana y qué se espera en el futuro.

El informe presentado goza de gran rigor científico y debe servir para orientar las políticas climáticas

Ha sido realizado por grupo de 240 científicos de 66 países que ha revisado durante 3 años 14.000 artículos de literatura científica para su redacción.

Posteriormente, y previo a su publicación, este trabajo ha sido revisado por la comunidad científica y por delegados de 195 países, reunidos para discutir y ultimar su contenido final.

Una de las conclusiones nuevas de este informe es que se puede afirmar que todas las regiones de la Tierra están viéndose afectadas por el cambio climático. Unas por el aumento de las temperaturas, otras por los cambios en los regímenes de precipitación, otras por la frecuencia de las sequías o incendios.

Por primera vez la comunidad científica tiene suficientes pruebas para decir que no sólo se percibe el impacto en la temperatura media global, que no significa nada para la mayoría de las personas porque es un mundo estadístico, sino que estos cambios están ocurriendo ya y afectándonos de manera evidente.

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En cada región hay múltiples factores climáticos que pueden generar impactos relevantes, y algunos son aparentemente contradictorios.

Por ejemplo, tienes una región en la que las lluvias disminuyen y hay más sequías, pero a la vez aumentan las lluvias extremas porque los extremos pueden aumentar, y es algo que está ocurriendo de forma generalizada. Los extremos se están viendo intensificados por el cambio climático.

El mar Mediterráneo está llamado a ser un punto especialmente sensible del cambio climático, siendo una de las zonas calientes donde vamos a ver las señales más claras de lo que puede ocurrir en el futuro, y donde se percibe con más certidumbre que la precipitación decrece, siendo junto al Ártico una de as áreas geográficas más preocupantes.

El aumento de la temperatura en la zona del Mediterráneo ha sido de 1,5 a 1,6 grados desde finales del siglo XIX, siendo superior a la media del Planeta y con unas previsiones para finales de siglo nada optimistas.

Mientras el Ártico se calienta el doble de rápido que la media global, el Mediterráneo va ligeramente por detrás, y esto se ve sobre todo en primavera y otoño. Hay un aumento de temperatura muy superior a la media global y un cambio en los regímenes de precipitación, en la frecuencia y severidad de las sequías en la zona mediterránea.

Hay otro problema en el Mediterráneo y es que no sólo habrá más sequías y más severas por la disminución de las precipitaciones. De primavera a otoño se evapora más agua del suelo, por lo que hay menos agua disponible.

La región del Ártico se puede ver privada de hielo a partir de 2050, ya que se trata de un sistema muy complejo y vulnerable, con un equilibrio muy precario, y la pérdida de hielo y la disminución de su grosor afecta a muchos animales que no podrán sobrevivir pero también a comunidades indígenas que dependen del hielo y habrá ecosistemas que se conviertan en invasivos.

Prácticamente todas las regiones geográficas analizadas han visto cómo el calor extremo ha empeorado y la relación de este cambio con las actividades humanas.

Se concluye que 41 de 45 regiones están en la zona roja. También 19 regiones mundiales padecen mayores precipitaciones torrenciales. Por ejemplo, en Europa Central la principal previsión es que aumentarán las lluvias torrenciales.

Respecto a las sequías, agrícolas y ecológicas, las regiones analizadas con más precisión muestran un panorama peor que hace 15 años, señalándose con alta probabilidad que este fenómeno se vea acrecentado por la contribución humana.

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Por si fuera poco, una de las conclusiones más desalentadoras del informe es que hay consecuencias del cambio climático que no desaparecerán aunque se reduzcan las emisiones de CO2, perdurando durante siglos o milenios, como el aumento del nivel del mar o la fusión de los hielos continentales y glaciares, ya que son procesos que se han iniciado ya.

No obstante, ese código rojo requiere se hagan profundas reducciones en la emisión de CO2 y otros gases invernadero en las próximas décadas para que los escenarios de aumento de temperaturas medias no nos lleven a situaciones devastadoras para la humanidad y dignas de los capítulos de ciencia ficción más desalentadores.

Finalmente señalar que las otras dos partes que completan este informe se publicarán a principios de 2022 y se centran en analizar los impactos del cambio climático y las estrategias de mitigación.

¡Nuestro clima está cambiando! Está claro, ¡debemos actuar YA!

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible y fundador de ecointeligencia

Esta entrada tiene un comentario

  1. Maria Rocio Sanchez

    Por lo que veo que todo esta pintando mal para el medio ambiente

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