Pioneros del diseño sostenible: José Barrufet

Iniciamos una nueva serie de artículos sobre personas que impulsaron contra corriente (nunca mejor dicho :-) el desarrollo de soluciones sostenible y estudios ecointeligentes al servicio del Hombre y respetuosos con el Planeta.

La energías renovables tienen en la undimotriz un espacio de desarrollo

Y que mejor comienzo que Don José Barrufet y Veciana, un desconocido profesor barcelonés que allá por el 1885 patentó un ingenio denominado Marmotor y cuyo fin era obtener energía eléctrica de las olas del mar.

Este inventor construyó una prueba de concepto funcional en una playa de Barcelona

La energía undimotriz, también conocida como olamotriz, es la energía que permite la obtención de electricidad a partir de energía mecánica generada por el movimiento de las olas.

Uno de los tipos de energías renovables más estudiados actualmente, al presentar ventajas frente a otras energías renovables debido a una mejor predictibilidad en las condiciones de uso lo que permite una mayor ecoeficiencia en sus procesos.

Que sea un campo actual de estudio, precisamente, le da más valor a los estudios de este enamorado del mar y de las energías renovables.

Central undimotriz de Mutriku

Prueba de esta admiración por el mar y el agua son las 15 patentes registradas bajo su nombre y que podemos encontrar en el Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Fue en el año 1884 cuando podemos encontrar su primera patente con el título Un aparato llamado Marmotor destinado al aprovechamiento de las olas del mar como fuerza motriz.

Esta fue la primera de una serie de cinco patentes, concedidas entre 1884 y 1887, que exploran con diverso grado de perfeccionamiento su sistema mecánico para obtener energía de las olas del mar.

Es difícil que observando la fuerza del mar no te preguntes cómo se podría dominar, o al menos, cómo se podría convertir en energía aprovechable por el ser humano.

A esto mismo fue lo que trató de dar respuesta Barrufet con su Marmotor, encaminado sus estudios a las posibilidades energéticas de las olas del mar, y a transmitir esa energía al desarrollo de la industria, la agricultura y el comercio.

Concibió un sistema alimentado energía procedente del mar, de construcción simple y robusta, con 2 partes esenciales, denominadas impulsor y receptor, a las que se les agregarían otras complementarias encargadas de recibir y transmitir aquella fuerza, gravitando todas ellas sobre un armazón de madera y hierro, de manera que reúnan la solidez necesaria para que el mar no pueda destruirlo en días de temporal.

Parece ser que el diseño fue robusto, pues tal y como se menciona en el periódico La Vanguardia del 15 de marzo de 1866, después de una tempestad que causó daños de consideración en La Barceloneta, el Marmotor resistió temporal solo con algún daño menor.

El mecanismo principal del Marmotor era muy sencillo y se parece mucho a algunas propuestas de energía undimotriz de diseño reciente.

Esquema del sistema del Marmotor de José Barrufet

El Marmotor contaba con una serie de boyas o flotadores, movidos por las olas, capaces de transmitir ese movimiento a un eje horizontal gracias a un mecanismo de trinquete unido sólidamente a un armazón con volantes de inercia. De esta manera, el eje transmitía el movimiento de las olas para alimentar desde bombas hasta generadores eléctricos.

Aunque existían ideas similares, el planteamiento de Barrufet se podía crecer hasta construir inmensos generadores en el mar capaces de proporcionar energía a gran escala

Como ya hemos anticipado, Barrufet tuvo la oportunidad de realizar un prototipo de su Marmotor, convirtiendo Barcelona en pionera de este tipo de energía renovable.

Barrufet instaló en la barcelonesa playa de la Mar Vieja un modelo reducido de su Marmotor. Fuertemente fijado al fondo del puerto gracias a una estructura de madera, los mecanismos de transmisión de la energía, los flotadores, las cadenas, cremalleras y engranajes funcionaron como estaba previsto.

Esta primera prueba oficial septiembre de 1885 tuvo éxito, y aunque se mencionaba que Barrufet había llegado a cierto tipo de acuerdo económico con una empresa de Valencia para aprovechar su Marmotor, el sistema cayó en el olvido.

Quizás la energía que se recuperada del mar no fuera suficiente para justificar la inversión, o quizás surgieran problemas con los capitalistas. El caso es que aquí se le pierde la pista a Barrufet y su Marmotor.

Esperamos que os haya resultado interesante la historia de este pionero de la sostenibilidad, y que incluso, anime a otros a seguir su ejemplo.

¡Necesitamos algunos Barrufet más que animen el escenario de las energías renovables!

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