Inteligencia artificial y big data en la lucha contra el Covid-19

Disciplinas pertenecientes a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como pueden ser la inteligencia artificial y el big data se están revelando especialmente útiles en la investigación y en el desarrollo de tratamientos en medicina.

Cina emplea inteligencia artificial y big data en la lucha contra el Covid-19

Como es el caso que vamos a tratar en la lucha del coronavirus Covid-19. Ha sido precisamente China, origen de la pandemia, la que ha utilizado datos, como puede ser la ubicación, de cientos de millones de smart phones para contener la propagación del coronavirus.

Además de una draconiana cuarentena, que ha mantenido confinados a más de 150 millones de chinos en el pico de esta epidemia en febrero, China ha utilizado complejas herramientas computacionales a un nivel que nunca ha sido planteado en otra parte del mundo.

Con más de 80.000 casos registrados, China está reportando en estos últimos días cifras bajas de infectados, sobretodo comparadas con las que estamos viviendo en Italia, España y Francia

No obstante, las fuentes chinas que proporcionan esta información recalcan que la utilización de estas soluciones TIC complementa las medidas básicas de salud pública, ejemplarizadas en la cuarentena antes citada y en los esfuerzos para convencer a los ciudadanos chinos de cambiar ciertos comportamientos y costumbres.

El gobierno chino ha empleado algoritmos que pueden estimar la probabilidad, tanto a nivel de vecindario como de individuo, de estar expuesto al Covid-19.

En China se han monitorizado 150 millones de smart phones

Para ello hacen coincidir la ubicación de los smart phones con las ubicaciones conocidas de individuos o grupos infectados.

Así las autoridades emplean esta información para asignar los escasos recursos médicos de una manera más eficiente, por ejemplo, dirigiendo las pruebas de confirmación del virus a sujetos de alto riesgo identificados por el algoritmo de inteligencia artificial.

Todos los teléfonos con GPS habilitado proporcionan a los proveedores de telecomunicaciones un registro preciso del itinerario de cada usuario.

Los usuarios de estos dispositivos en Europa o en Estados Unidos pueden acceder a sus propios datos, pero las leyes de privacidad impiden que los gobiernos recopilen estos datos.

China no existen tales restricciones de privacidad, así que los proveedores de telecomunicaciones emplean los datos de ubicación para publicidad desde hace mucho tiempo

Por ejemplo, si un ciudadano chino pasa por delante de un concesionario de automóviles varias veces en un periodo de tiempo, es probable que una entidad financiera le envíe un mensaje de texto ofreciéndole con un préstamo para adquirir un automóvil, cosa que no se permitiría en Occidente.

Lo cierto es que a China le ha debido llevar mucho tiempo haber procesado e interpretado la ingente cantidad de datos de ubicación que generan los dispositivos móviles de sus ciudadanos, pero según parece, las técnicas de Big Data les proporcionan en las principales ciudades información muy precisa.

Ejemplo de esta información puede ser el tráfico peatonal, que puede ser muy útil tanto para sugerir un restaurante de comida rápida, como para detectar compras de medicamentos susceptibles de identificar a personas enfermas que han huido de la cuarentena.

La ciencia de datos también ayuda a las autoridades chinas a esclarecer la cadena de transmisión del virus, que sigue siendo un misterio en muchos otros países.

Herramientas de seguimiento de usuarios de dispositivos móviles

Por ejemplo, en el estado de Washington (EEUU), los investigadores consiguieron identificar 2 casos de Covid-19 con una firma genética idéntica, pero con infecciones que comenzaron con 6 semanas de diferencia.

Según fuentes que relatan este caso, las dos personas vivían en el mismo condado, pero se desconoce si habían tenido contacto entre ellas, y el segundo caso ocurrió mucho después del periodo de contagio que se maneja como habitual.

Por lo tanto, los hallazgos genéticos sugieren que el virus se ha propagado a través de otras personas en la comunidad durante 6 semanas, según fuentes médicas.

En esta misma situación, China habría analizado dónde habían estado las personas infectadas durante ese intervalo de 6 semanas e identificaría todos los posibles puntos de intersección, para luego requerir pruebas a todos los posibles portadores intermedios del virus.

Las fuertes medidas al comienzo del brote de virus en China probablemente redujeron la tasa de infección, pero a un alto coste social y económico. Cuando la ciudad de Wuhan surgió como el epicentro de la epidemia, las autoridades chinas sabían que con sus recursos disponibles no iban a poder cubrir la curva de demanda exponencial a la que se enfrentaban.

Cuando los dirigentes chinos decidieron acordonar Wuhan, asumieron un escenario con una alta tasa de mortalidad en esa ciudad, difícilmente replicable en Estados Unidos o Europa.

A esto hay que sumar que en los países occidentales se carece del acceso a los datos personales que requieren estas potentes herramientas de procesado de información. A pesar de esto, la inteligencia artificial y la ciencia de datos son opciones muy a tener en cuenta en otras aplicaciones innovadoras.

Este artículo es una traducción libre y adaptada del original publicado en el Asia Times por David P. Goldman, y titulado China suppressed Covid-19 with AI and big data.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

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