Cómo conseguir una conducción eficiente

La industria del automóvil se encamina hacia la máxima eficiencia energética y sostenibilidad medioambiental. No en vano, los automóviles son la principal fuente de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Los neumáticos son muy importantes para una conducción eficiente

Los neumáticos ecológicos

Las innovaciones del sector no se limitan únicamente al desarrollo de motores más pequeños, más potentes y más económicos. Las mejoras apuntan, también, a otros elementos de los vehículos como son los neumáticos. Comprar unas ruedas eficientes te ayudará a reducir el consumo de combustible y, por tanto, la cantidad de emisiones.

La adherencia depende de la temperatura que adquiere el neumático. Una temperatura muy baja hará que el vehículo no tenga el suficiente agarre y perderá estabilidad, especialmente, en las curvas. Por contra, un exceso de temperatura hará que las ruedas se deformen con más rapidez, por lo que su vida útil se verá reducida drásticamente.

El roce de los neumáticos con el asfalto supone un 20% del gasto energético de un vehículo. Los neumáticos ecológicos reducen la fricción de las ruedas con la carretera. Gracias a este menor rozamineto el coche necesita menos energía para moverse y, por tanto, menos cantidad de gasolina. Además, la reducción de la fricción hace que las gomas se desgasten menos, así que pueden hacer muchos más kilómetros que unas ruedas normales. Hablando de cifras, los neumáticos de poca resistencia a la rodadura pueden suponer un ahorro de medio litro a los 100 kilómetros, o lo que es lo mismo, entre 3 y 5 euros por depósito. Además, la vida útil de los neumáticos ecológicos puede llegar a los 45.000 kilómetros, en vez de los 30.000 o 40.000 que suelen resistir los convencionales.

En la actualidad, la industria del neumático trabaja para sustituir varios compuestos. El isopreno, para el que se necesita petróleo, está dejando paso al biolsopreno, que se trata de un microorganismo modificado genéticamente; algo que hace unos años hubiese sonado a película de ciencia-ficción. También se está experimentando con algas. La intención es que terminen sustituyendo a la sílice. Todo orientado al ahorro energético y la sostenibilidad.

Cómo ahorrar combustible al volante

El coche eléctrico es una excelente opción para circular sin contaminar

Aparte de los neumáticos, una conducción eficiente conseguirá que puedas ahorrar una buena cantidad de euros a final de año y reducirá el impacto medioambiental que supone la circulación de vehículos. Aquí van una serie de consejos:

1.      Evita las maniobras bruscas

Lo más recomendable es realizar una conducción suave. Las grandes frenadas y los aumentos drásticos de velocidad disparan las emisiones de gases a la atmósfera y, además, resultan incómodas y desagradables para los ocupantes del vehículo, conductor incluido.

2.      Evita viajar solo

En la medida de lo posible intenta aprovechar los viajes. Es mucho más eficiente un coche con tres ocupantes que tres vehículos con un solo conductor. Intenta establecer redes de contactos para ir al trabajo, a ver a tu equipo, a visitar a la familia… Habrá menos coches en la carretera y el tráfico mejorará; se hará más fluido y hará que la duración de los trayectos se reduzca.

3.      Salir en primera y sin pisar a fondo

Al arrancar el coche se recomienda usar la primera marcha. Una vez introducida la marcha, pisa de manera suave el acelerador. No permitas que se disparen las revoluciones. Pasados dos segundos o recorridos los primeros 5 metros, pasa a la segunda marcha.

4.      Vigila el cambio de marchas

No apures el cambio de marchas. Ahorrarás combustible y estarás alargando la vida de tu coche, ya que se verá menos exigido mecánicamente. Anticipa el cambio. En vehículos de gasolina sube de marcha cuando alcances la franja de las 1.500-2.500 revoluciones por minuto. Para los diésel hazlo entre las 1.300 y las 2.000 revoluciones.

5.      Mantener las marchas largas

El coche debe ir cómodo. Mantenlo bajo de revoluciones, pero, ojo, que esto no impida que el coche pueda responder en circunstancias de riesgo. La seguridad es lo primero. Conoce tu coche y averigua cuál es la frecuencia de revoluciones que mejor le sienta.

6.      Modera la velocidad

La velocidad a la que te desplaces aumentará o reducirá el consumo. Cuanto más rápido, mayor será el gasto. Además, velocidades muy elevadas son, también, un riesgo para la integridad física. Modera la velocidad e intenta llevar una velocidad constante; ni aceleraciones, ni frenadas bruscas.

7.      Usa el freno motor

Usar el freno motor es tan sencillo como levantar el pie del acelerador con la marcha engranada. El motor del coche hará perder velocidad al automóvil. En algunas ocasiones no será necesario ni pisar el freno.

8.      Calefacción y ventanillas

El uso de la calefacción se traduce en un incremento del 25% del gasto energético del vehículo. Actívala solo cuando sea necesario. Y sube las ventanas. Cuando están bajadas empeora la aerodinámica y el coche emplea un 5% más de combustible.

9.      Comprueba el estado de los neumáticos

Cada coche tiene una medida recomendada para la presión de sus neumáticos. Unas ruedas con una presión por debajo del nivel óptimo aumentan el rozamineto, por lo que el coche necesitará más energía para moverse.

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