Origen de la teoría de Gaia

Libro La Tierra se agota de James Lovelock
¿Conoces los planteamientos de Lovelock? Son sin duda un referente imprescindible en todo lo que toca al cambio cimático y la sostenibilidad del Planeta.
Yendo al origen de esta teoría apasionante hemos encontrado por qué James Lovelock alude al planeta Tierra con el nombre de Gaia.
Surgió en la década de los sesenta, cuando el escritor William Golding, que posteriormente ganó el Nobel y muchos otros premios, era vecino y amigo de Lovelock. Ambos vivían en la localidad de Bowerchalke, a unos veinte kilómetros al suroeste de Salisbury, en el sur de Inglaterra. Hablaban con frecuencia de temas científicos en sus paseos por el pueblo o en el bar de la localidad, el Bell Inn. En 1968 o 1969, durante un paseo, Lovelock contó su hipótesis a Golding, que se mostró muy receptivo, ya que a diferencia de la mayoría de literatos, había estudiado física en Oxford y comprendía plenamente la ciencia del razonamiento. Se entusiasmó y dijo: “Si tienes intención de presentar una idea de ese calibre, sugiero que le des un nombre de ese calibre, sugiero que le des un nombre apropiado: yo propongo Gaia”.
A Lovelock le encantó la sugerencia; era una palabra, no un acrónimo, y ya entonces veía la Tierra en cierto sentido como algo vivo, al menos en la medida en que parecía regular su propio clima y su propia química. Pocos científicos están familiarizados con los clásicos, y no saben que a Gaia se le llamaba también “Ge”. Ge, claro está, es el prefijo de las ciencias de geología, geofísica y geoquímica. Para Golding, Gaia, la diosa que impuso el orden sobre el caos, era el nombre apropiado para una hipótesis sobre el sistema de la Tierra que regulaba su clima y su química para mantener la habitabilidad.

La teoría de Gaia es una teoría holística, de sistema integral, que como tal no puede ser simulada usando los conceptos de las ciencias de la Tierra y la vida separadamente

Casi todas las ciencias salvo la física avanzada, la psicología y la ingeniería son reduccionistas; en otras palabras, de lo que se trata es de descomponer algo hasta llegar finalmente a partes irreductibles, como los átomos o el ADN. Una ciencia de sistema holístico estudia sistemas operativos completos como la Tierra, los organismos vivos y los artefactos autorreguladores creados por ingenieros. Aparte de esos sistemas dinámicos, la ciencia holística es aún una ciencia emergente y no está generalizada en la práctica.
Lovelock, en su último libro La Tierra se agota, desarrolla su planteamiento de la Tierra como un organismo vivo que se auto regula y cuenta con su propia fisiología, y haciendo énfasis en que si el ser humano no colabora para acelerar este proceso de regeneración, Gaia se volverá en su contra en forma de catástrofes naturales y se alcanzarán niveles insospechados de contaminación.
Algo menos apocalíptico que en otras ocasiones, Lovelock lanza un mensaje positivo: con la implementación de energías no fósiles se puede avanzar en pos del equilibrio ecológico del planeta, y todo ello es factible sin tener que renunciar al estilo de vida actual.
Eso si, entre las energías no fósiles, Lovelock apuesta decididamente por la energía nuclear.

Ricardo Estévez

Mi verbo favorito es avanzar. Referente en usos innovadores de TIC + Marketing. Bulldozer sostenible, fundador de ecointeligencia y director de TIMUR

Esta entrada tiene 0 comentarios

  1. James Lovelock arremete contra la religión ‘verde’
    James Lovelock, el autor de la Teoría de Gaia, se ha desmarcado con una de las críticas más duras hasta la fecha contra el movimiento ecologista ante la cumbre de Río +20. A sus 92 años, en declaraciones a The Guardian, el prestigioso científico acusa a la «religión verde» de usar la misma estrategia que el cristianismo…
    «Yo no sé si la gente se ha dado cuenta pero los términos que se usan son los mismos que en la religión. Los verdes explotan el sentido de culpabilidad. Y no te puedes ganar a la gente haciéndoles sentir culpables de poner CO2 en la atmósfera», asegura.
    Lovelock admite a estas alturas que él mismo pecó de alarmismo en 2006, cuando vaticinó que el cambio climático provocaría la muerte de millones de personas en este siglo y la emigración masiva hacia el norte. «Lo cierto es que no tenemos la certeza de lo que ocurrirá con el clima», asegura ahora, no sin antes fustigar también al pelotón de escépticos…
    «Ellos también tienen su propia religión. Creen que el mundo estaba muy bien antes de que llegaran estos malditos (los verdes) y que podemos dar una marcha atrás de veinte años. Eso es estúpido también», señala.
    Lovelock, que se desmarcó hace años dando su apoyo a la energía nuclear, admite que el accidente de Fukushima ha «reducido dramáticamente» la posibilidad de una segunda edad de oro: «Construir una planta nuclear es ahora muy caro y poco práctico».

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/22/natura/1340353785.html

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