En una entrada anterior presentamos a James Lovelock. Brevemente decir que es autor de más de doscientos artículos científicos y padre de la Teoría de Gaia. Ha escrito tres libros sobre el tema, así como su autobiografía. Es miembro de la Royal Society desde 1974. Ha sido calificado como “uno de los grandes pensadores de nuestra época” (New Scientist), “una de las figuras más influyentes del movimiento ecologista” (Observer) o “uno de los cien intelectuales más importantes del mundo”.
Pero, ¿quién es Gaia? y ¿qué es?
El Qué es la delgada capa esférica de tierra y agua que existe entre el interior incandescente de la Tierra y la atmósfera superior que la rodea. Con respecto al Quién podemos decir que es el tejido interactivo de organismos vivos que la ha habitado durante más de cuatro mil millones de años. La combinación de ese Que y ese Quién y el modo en que uno afecta continuamente al otro es lo que James Lovelock ha bautizado como Gaia.
Gaia es una metáfora de la Tierra viva con nombre de diosa griega
En la declaración de 2001 que sirvió de colofón a la conferencia de científicos pertenecientes a los cuatro grandes programas internacionales de investigación global se resume este acercamiento: La Tierra funciona como un sistema único y autorregulado, formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos. Las interacciones y flujos de información entre las partes que lo componen y exhiben gran variabilidad en sus múltiples escalas temporales y espaciales.
Y lo que aquí se recoge es precisamente Gaia
La cuestión principal que plantea Lovelock es que los humanos estamos infligiendo a Gaia cada día un daño cada vez mayor. Sabemos que Gaia cambia y quizás sea menos fuerte en la actualidad que en el pasado. El calor del Sol aumenta continuamente lo que puede poner en peligro la autorregulación de la que depende la vida. Al contemplar el ecosistema global como un todo, el crecimiento de la población humana, la degradación de la Tierra, el agotamiento de los recursos, la acumulación de desechos, la polución de todo tipo, el cambio climático, los abusos propiciados por el mal uso de la tecnología, la destrucción de la biodiversidad en todas sus formas, constituyen una amenaza sin par para el bienestar de los humanos, una amenaza a la que las generaciones anteriores no se han tenido que enfrentar.
Lovelock ha escrito en alguna ocasión sobre la relación de los humanos dentro de Gaia:
Hemos crecido en número hasta el punto de que nuestra presencia afecta al planeta como si fuéramos una enfermedad. Igual que las enfermedades humanas, hay cuatro posibles resultados: destrucción de los organismos invasores que causan la enfermedad; infección crónica; destrucción del huésped; o simbiosis, es decir, el establecimiento de una relación perdurable mutuamente beneficiosa entre el huésped y el invasor.
La cuestión que la que profundizaremos en ecointeligencia radica en cómo conseguir esa simbiosis.

















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