El cambio climático nos preocupa desde hace mucho tiempo

Por lo menos a las personas ecointeligentes. En efecto, hay evidencias de nuestra preocupación por el cambio climático debido a las actividades antropogénicas desde finales del siglo XIX y principios del XX.

Nuestra preocupación por el cambio climático viene de lejos

Aunque algún gañán, como Trump, piensa que es una estratagema reciente de los chinos, los estudios sobre el efecto invernadero y el calentamiento global surgen poco después de la Primera Revolución Industrial.

Así el 14 de agosto de 1912 en un periódico neozelandés encontramos un artículo breve sobre como la quema de carbón y las emisiones de CO2 podrían afectar al calentamiento global.

EL CONSUMO DE CARBÓN AFECTA AL CLIMA

Rodney and Otamatea Times, Waitemata and Kaipara Gazette, 14 August 1912

La traducción de este artículo es la siguiente:

 EL CONSUMO DE CARBÓN AFECTA AL CLIMA

A nivel mundial los hornos están quemando unos 2.000 millones de toneladas de carbón al año. Cuando este combustible se quema, junto con el oxígeno, se arrojan anualmente a la atmósfera cerca de 7.000 millones toneladas de dióxido de carbono. Esto tiende a hacer del aire una capa muy eficaz sobre la Tierra que eleva su temperatura. Este efecto puede ser importantes en unos pocos siglos.

Aunque se han manifestado dudas sobre la inserción de este artículo periodístico, lo cierto es que hay pruebas sobre su veracidad, junto a otras evidencias históricas de la sensibilidad acerca del problema del calentamiento global que ya era incipiente en esos años.

Ejemplo de ello son esta breve relación histórica que anuncian la evidente relación entre el efecto invernadero y la quema de carbón por parte del Hombre:

  • 1824, El físico francés Joseph Fourier describe como propio de la Tierra el efecto invernadero por causas naturales: incendios, volcanes, emanaciones de gases …
  • 1859, John Tyndall, físico irlandés, muestra como el efecto invernadero es causado por el vapor de agua y otros gases, incluido el dóxido de carbono, y describe como es una capa necesaria para proteger la vida en el Planeta.
  • 1883, se cita en la revista científica Nature el trabajo de Tyndall realizando predicciones sobre los efectos de un exceso de CO2 procedente de la combustión del carbón.
  • 1896, el químico sueco Svante Arrhenius, reconoce que la quema de carbón en la era industrial se unirá al propio efecto invernadero de la Tierra. Calcula que el doble de CO2 en la atmósfera elevará la temperatura global varios grados centígrados.

La regulación afecta a los sectores de actividad y a la sostenibilidad de los mismos

Actualmente, todavía intentamos progresar celebrando cumbres mundiales, como la reciente Conferencia del Clima de Marrakech (COP22), en las que, la verdad sea dicha, los avances son poco más que tibios y los acuerdos que nos lleven a un punto de inflexión en el problema climático se nos antojan poco menos que imposibles.

¡Quizás estemos perdiendo un tiempo crucial para el desenlace de la vida en nuestro Planeta, al menos la vida tal y como la conocemos!, ¿no crees?

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  1. Bitacoras.com - 21 diciembre, 2016

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